Una victoria muy trabajada, casi agónica en los minutos finales, permitió a Laudrup recuperar algo de crédito en su hora más crítica como entrenador del Mallorca. El penoso inicio liguero del equipo (con tres derrotas consecutivas y un solo gol a favor) y el enfrentamiento abierto del danés con el director deportivo y máximo accionista del club, Llorenç Serra Ferrer, a quien cuestionó por su gestión de los fichajes, colocaron al técnico en una situación límite. Se le permitió perder el martes en Villarreal, pero una derrota ante la Real habría supuesto su destitución inmediata.
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Laudrup salva el cuello









