Esta mañana estaba marcada en muchos calendarios del festival de San Sebastián . Se proyectaban La voz dormida , de Benito Zambrano, adaptación de la novela homónima de Dulce Chacón, y 11 flores , del chino Wang Xiaoshuai, responsable de la soberbia La bicicleta de Pekín . Ambas hablan de tiempos difíciles, de los miedos y la muerte durante las dictaduras, de la dura supervivencia ante el poder. Pero mientras que La voz dormida es mucho más directa cuenta la historia de dos hermanas, una de ellas en la cárcel, durante la brutal posguerra española, con los maquis aún en el monte, la autobiográfica 11 flores aprovecha la mirada de un niño de 11 años, y de sus tres compañeros de clase, durante la Revolución Cultural China para ser más sutil en su planteamiento. Ninguna ha salido bien parada de los pases de prensa, aunque tampoco les han caído críticas radicales: ha triunfado la división de opiniones.
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Miedo y muerte durante las dictaduras










