*Provienen de varios estados, incluyendo Puebla.
Baratos y prácticos, los calendarios de bolsillo también fueron un medio eficaz para inculcar el patriotismo en la gente hacia el segundo cuarto del siglo XIX y hasta los comienzos del XX, al incluir géneros literarios y pasajes alusivos a la Independencia. Algunas de estas ediciones populares se hallan en repositorios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
A partir de este tipo de ejemplares albergados en las bibliotecas Nacional de Antropología e Historia (BNAH) y “Manuel Orozco y Berra” de la Dirección de Estudios Históricos.
Poco valorados en cuanto a su estudio, ya que se trataron de un medio popular, la historiadora explicó que la importancia de los calendarios radicó justamente en esta propagación, toda vez que contribuyeron a extender masivamente los valores de la tan anhelada república en el siglo XIX, la cual se había logrado tras cruentos enfrentamientos.
Algunos de estos calendarios llevan el nombre de héroes como Hidalgo, Iturbide y Abasolo. Sobresalen los publicados en el Distrito Federal, Puebla y San Luis Potosí, bajo la firma de personalidades como Joaquín Fernández de Lizardi, Mariano Galván, Abraham López, Ignacio Cumplido, Manuel Caballero, Simón Blanquet, Manuel Payno y Juan N. del Valle, entre otros.
Se encuentra como poesía amorosa, patriótica, heroica, libertaria, conmemorativa y de lugares (Dolores, Guanajuato, cuna de Miguel Hidalgo; y Ecatapec, Estado de México, donde fue fusilado José María Morelos).
A su vez, la gesta y sus protagonistas aparecen en los antiguos calendarios a manera de narración, obra de teatro, discurso rememorativo, biografía, sermón, composición musical, documentos, efemérides, cronologías y programas conmemorativos; sin contar que algunos están dedicados a la Insurgencia y su devenir en ciertos estados de la república, caso de Puebla y San Luis Potosí.
Aunque buena parte de estos escritos son anónimos, hay otros de la autoría de Mariano Bejarano, José María Bustillos, Joaquín García de la Huerta, Eduardo Gómez Haro, Bernardina M. Lueme, Francisco Maldonado, Ignacio Pérez Salazar, Domingo Revilla, Vicente Riva Palacio (bajo el seudónimo de Rosa Espino), Ignacio Rodríguez Galván, José Tornel y Mendívil y Eduardo E. Zárate.
En general, el calendario era muy barato, valía un real, un octavo de peso, y te servía todo el año; y además del santoral, poesía y otras cuestiones, empezó a incluir este tipo de noticias históricas con el afán de crear patria, de que la gente se identificara con una idea de nación, con un Estado libre y soberano.
Aunque hay algunos grabados, en estas publicaciones predomina la litografía, sobre todo retratos y escenas protagonizadas por Miguel Hidalgo y Agustín de Iturbide, así como una relativa al proyecto de la Columna de la Independencia, además de alegorías como la América Libre.
Ejemplo de ello es el calendario editado por Fernández de Lizardi, y dedicado A las señoritas americanas, especialmente patriotas (1825). En la primera de forros de este pequeño libro se observa un grabado con la leyenda virtus unita (Unidad en la virtud), compuesto por una serie de brazos que izan un gorro frigio. Al pie de la imagen se lee la inscripción: Los estados con unión sostengan su libertad y hagan su felicidad. Esta es la federación.
Ese calendario en particular es una antología sobre las mujeres que tuvieron un papel destacado en la lucha de Independencia: Leona Vicario, Mariana Rodríguez de Lazarin, Manuela Herrera y Fermina Rivera, con sus respectivas biografías e ilustraciones.
Joaquín Fernández de Lizardi concluye este número especial de la siguiente manera: (…) En una palabra es imposible reducir a número las heroicas americanas que se distinguieron en la pasada insurrección.
También editado por Fernández de Lizardi, existe otro ejemplar en la BNAH, pero en recuerdo de los hombres insurgentes (1824), acompañados por litografías.








