*A pesar de la pérdida de esta batalla, gracias a la unión nacional, los mexicanos expulsaron al gobierno francés.
El maestro Pedro Ángel Palou Pérez en su publicación “La Voluntad Heroica”, en nuestra ciudad la fecha más recordada y conmemorada es el 5 de mayo, ese día se recuerda la histórica batalla del ejército mexicano contra el ejército francés en defensa de nuestro país.
Sin embargo existe otro pasaje en la historia de Puebla y México poco recordados, donde participaron hombres valientes e importantes para nuestra historia como Jesús González Ortega y Porfirio Díaz, entre muchos más.
Palou aborda uno de esos pasajes que es importante recordar, el sitio de sesenta y dos días que vivió nuestra ciudad del 16 de marzo al 17 de mayo de 1863.
Aclaró dudas y descubre grandes historias, detrás de la historia, logró ver e imaginar a la Puebla de ese entonces, a esa ciudad, que hoy es la nuestra, el lugar donde vivimos y nos desarrollamos.
Durante esos sesenta y dos días nuestra ciudad fue testigo de una batalla, fue el campo de batalla, donde se decidieron la historia de dos naciones México y Puebla.
La invasión francesa no había terminado, después del 5 de mayo de 1862, el ejército francés se reorganizó y nuevamente piso nuestro país con intenciones bélicas, en ese momento nuestro país, tuvo que unirse para pelear por su soberanía.
Nuestra ciudad siempre ha estado marcada por su cercanía con la capital mexicana, Puebla es un punto clave de acceso a nuestro país, una de las luchas más importantes se viviría en nuestra ciudad.
No el hambre, no la sangre, ni las armas detendrían a un pueblo decidido a luchar por lo más valioso que tiene el ser humano, su libertad, ha pesar de todo y contra quien intentara quitarles ese derecho.
Recorrió las calles poblanas que vieron el paso de los soldados, de las armas, a la gente, que aún recuerdan esos momentos de incertidumbre y valentía.
Expuso cada edificio que fue destruido por los cañones, cada edificio que sobrevivió, algunos que todavía existen en muestra ciudad y que parecen estar ansiosos de contarnos su versión de la historia.
Llama a este acontecimiento el más digno de los anales del de la América del siglo XIX, sesenta y don mil soldados franceses y mexicanos en una batalla que terminaría recordada con un fin nunca considerado.
Realza la posición implacable de los franceses, recuerda que era el más fuerte de esa época, también mencionó la situación del imperio francés de Napoleón, su política y su intención de dominar la mayor parte del mundo posible.
Esta fue una lecha de militares y civiles recalca, todo el país peleó por la libertad, las calles estaban ensangrentadas, la gente moría diariamente, pero esto no fue razón suficiente para perder la esperanza.
“La Misericordia, Los Remedios, El Carmen, Santa Anita, Loreto, Guadalupe, El Señor de los Trabajos, acribillados, humeantes, empapados de sangre, estaban de pie y en manos mexicanas…”.
Después de sesenta días, solo un fuerte cayó en manos francesas, San Javier, la antigua penitenciaria.
Puebla ha sido protagonista de la historia de nuestro país, la batalla del 5 de mayo, este sitio y la unión de toda una ciudad significó un parte aguas en la historia de México y sentó las bases de la verdadera identidad del país y de sus ciudadanos.
En Puebla dos veces se logró retomar la fe, la solidaridad, la conciencia nacional, donde historia, héroes y sociedad son hoy un ejemplo del coraje y libertad.
Describe a este sitio como una epopeya, donde muchas historias confluyen y dan vida a la gran historia, que será siempre recordad, contada y estudiada por futuras generaciones.
Una batalla en defensa del derecho y la justicia, de un joven país que se abría paso ante un mundo de naciones, ya formadas.
A los cuarenta y cinco días de lucha habían muerto un millón de franceses y cuatrocientos mexicanos, esto en lucha permanente, constante, no se tuvo un día de descanso.
Este sitio fue una muestra de heroísmo sobrehumano, el cual es un vértice nacional que hoy en nuestra ciudad y nuestro país.
La gente solo comía carne de caballo y de mula sancochada y a partir de abril el salvado llegó para salvar un poco la alimentación de la gente que vivía en la batalla.
Puebla era un cementerio, se caminaba sobre restos humanos, sobre escombros, el panorama era siniestro.
Explica que Puebla puede nombrarse como la segunda independencia continental, ya que todo un pueblo de voluntad heroica se levantaba por la soberanía.
Después de sesenta y dos días no era posible continuar así que el general González Ortega quien sustituye a Zaragoza a su muerte en septiembre de 1862, envía una carta al mariscal Forey que estaba a cargo del ejército francés.
En esta carta explicó que no era posible continuar con la defensa de la plaza, a falta de municiones y víveres, así que disuelve el ejército mexicano, destruye armas y todos los generales, jefes y oficiales se entregan al enemigo, pero termina diciendo, “No puedo, señor general, seguir defendiéndome por más tiempo; si pudiera, no dude V.E. que lo haría”.
Esta es una muestra del valor y el amor a la patria de esos hombres, esta batalla es recordad por franceses y mexicanos, ambos países reconociendo la garra de la defensa y la lucha constante de una nación convencida de su libertad.
Los franceses escribieron al respecto, “La defensa de Puebla quedará en la historia como una de las más heroicas y se colocará al lado del sitio de Zaragoza, en España…NADA, EN NUESTRA OPINIÓN, ES MÁS GRANDE EN LOS ANALES DE LA GUERRA”. Esta es una declaración impresa en L´Ilustration de Pris el 20 de junio de 1863.
Finalmente recuerda la importancia de los protagonistas de este sitio y su poco reconocimiento hasta nuestros días, además de compartir historias de hombres, de mujeres y no solo de ejércitos y luchas.
CLAUDIA CORDERO.









