La Muerte marca las diez y da vuelta a su reloj de arena, mientras los doce apóstoles desfilan a la vez que uno de los anillos señala la casa del zodíaco en la que se encuentran el sol y la luna. Esta escena inquietante se reproduce cada hora en el Reloj Astronómico de Praga, mientras una nube de flashes desafía al cielo encapotado sobre la Plaza Vieja. Un cuarteto de cuerda llena de acordes el lugar y una joven se acerca para ofrecer sus marionetas a unos turistas que disfrutan de una Plzen -la famosa cerveza checa- bajo las sombrillas. No reparan en que, bajo sus pies, hay 27 cruces blancas que recuerdan a los nobles que fueron ejecutados aquí, en 1621, por oponerse al Gobierno de Fernando II.
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El Golem que aterrorizó Praga









