La forma en la que nos relacionamos con las medicinas está a punto de cambiar. Los pacientes tendrán que familiarizarse con la nomenclatura de las moléculas porque los médicos no podrán escribir el nombre de las marcas en las recetas salvo excepciones. Un decreto destinado a contener el gasto sanitario aprobado en agosto en Consejo de Ministros establece que son los farmacéuticos quienes tienen que dispensar el medicamento más barato del principio activo prescrito. Doctores, pacientes y boticarios tendrán que adaptarse a un nuevo statu quo . También cambia, en buena medida, el papel de un gremio que representa una de las principales bazas de la industria farmacéutica para colocar sus productos: los visitadores médicos, una profesión «en peligro de extinción», según la define José Miguel Manzano, presidente de la asociación que los agrupa en Andalucía.
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Lo que queda de los visitadores médicos









