Desde hace tiempo, dependiendo de los intereses políticos o económicos de algún sector, aparece en escena el término copago. Hay quien lo defiende sin definir los criterios para su aplicación, ni asumir la carga de la prueba de demostrar la contención del gasto mediante el mismo. Otros lo rechazan de plano, aunque algunos de estos últimos en su fuero interno lo cobijan con cariño.
Tomada de:
Las mentiras del copago









