
Washington.-El presidente estadounidense, Donald Trump, anunciará una nueva estrategia de defensa antimisiles, con la cual buscará ampliar el alcance y sofisticación de esos sistemas en el país, en el extranjero y posiblemente en el espacio.
Este plan, que surge de una revisión ordenada por el mandatario republicano pocos días después de asumir el cargo en enero de 2017, exige una tercera serie de interceptores en el territorio de Estados Unidos para la protección contra los misiles balísticos intercontinentales, indicó el portal digital Politico.
Actualmente este país opera interceptores terrestres en Fort Greely, Alaska; y en la Base de la Fuerza Aérea Vandenberg, en California, pero el Departamento de Defensa valora la ubicación de un nuevo sitio más cerca de la costa este.
La estrategia también recomienda un estudio adicional de la idea controvertida de colocar armas en órbita para atacar misiles enemigos lanzados desde la Tierra.
Esta nueva hoja de ruta, que será presentada por el gobernante en el Pentágono, abordará los misiles balísticos, los misiles de crucero y otras capacidades de vanguardia, como las armas hipersónicas y de energía dirigida.
De acuerdo con The Washington Post, la administración Trump está tratando de ampliar las defensas de misiles estadounidenses en una escala no vista desde la iniciativa ‘Star Wars’ del expresidente Ronald Reagan (1981-1989).
El periódico señaló que aún no está claro si el Gobierno obtendrá el dinero suficiente para asumir ambiciones tan elevadas, tanto en términos de tecnología como de misión.
Se pretende que sea ‘una nueva estrategia y postura que fortalezca nuestras capacidades actuales de defensa antimisiles y comprenda la necesidad de invertir urgentemente en nuevos y avanzados conceptos y capacidades’, manifestó ayer un funcionario de la Casa Blanca en una conferencia telefónica sobre el tema.
Al ser preguntada sobre las relaciones con Rusia y China, y si una expansión en las capacidades defensivas podría ser una señal de movimiento ofensivo, una fuente de la presidencia trató de descartar ese argumento al aludir a las ‘buenas relaciones’ entre Trump y los líderes rusos y chinos.
Sin embargo, según Politico, el documento es anunciado por la Casa Blanca como el primer análisis exhaustivo de la amenaza mundial de misiles desde 2010, y está orientado en gran medida a lo que Washington considera peligros por parte de Irán y la República Popular Democrática de Corea, pero también por parte de Moscú y Beijing.









