
Agosto marca el final de las vacaciones de verano pero también el inicio de un nuevo ciclo escolar para más de los 25 millones de estudiantes en México. Con ello comienza el ritual de madres y padres para comprar uniformes, mochilas, útiles escolares, etc., todo con el objetivo de que los pequeños lleguen preparados a un nuevo periodo de clases. Sin embargo, un factor que muchas veces se deja de lado es la higiene, elemento de relevancia vital en el día a día de los menores, pues es bien sabido que las escuelas son los principales lugares donde los niños se contagian de enfermedades o virus.
En México, 8 de cada 10 padres mexicanos se preocupan por que sus hijos puedan enfermar debido a la falta de higiene, esto acorde con el Reporte de Higiene y Salud que Essity, líder global en este sector, desarrolló en 15 países y que presenta este año en conjunto con el Consejo Colaborativo de Saneamiento y Suministro de Agua de las Naciones Unidas (WSSCC). Este indicador pone a nuestro país al frente, de entre naciones que participaron como Suiza, Brasil, Estados Unidos, India, China, entre otros.
Sin embargo, no sólo los padres se preocupan por la higiene de sus hijos; de acuerdo con el estudio, los niños también se ven afectados por la falta de espacios limpios, lo que lleva a que 65% de menores se abstengan regularmente de usar los baños en las escuelas, 14% lo hacen a diario, mientras que el 32% semanalmente. Estas son cifras que sin duda n impactan en la participación escolar y por ende, en el rendimiento de los menores ya que, cuando la higiene se encuentra presente, es posible reducir la tasa de ausencia de los alumnos del 7% hasta el 54%.
Por ello, es imprescindible poner un mayor foco en las condiciones de higiene con la que cuentan las escuelas, además de impulsar entre la comunidad escolar la importancia de acciones como el correcto lavado de manos, que según la Organización Mundial de la Salud, hacerlo bien puede eliminar hasta en un 80% microbios causantes de enfermedades. Asimismo ayuda a reducir en casi 50% los casos de enfermedades diarreicas y casi en un 25% los casos de infecciones respiratorias.
Estás son parte de las enseñanzas que deben acompañar a los niños en su regreso a clases, pues parte de las tareas que tienen los padres de familia es blindar a los hijos, desde que nacen, de una mejor comprensión y herramientas para cuidar su higiene y salud, ya que el cuidado personal es una de las señales más tempranas de la independencia. Esto conlleva a crear hábitos saludables para garantizar su desarrollo y bienestar en cualquier lugar.









