
Los pequeños ganaderos lecheros, pide a los negociadores protejan a la producción y “no nos vendan” para beneficiar a otros sectores. “Que no se repita lo que ha venido sucediendo hasta hoy de poner en “‘charola de plata” a los productores nacionales, para beneficio de otros sectores pero no mexicanos, sino norteamericanos”.
La falta de una política de precios bajos y la incomprensión de la empresa LICONSA, que prefiere el uso de leche importada de menor calidad que la que ofrecemos aquí, y las condiciones exigidas de calidad del producto que nos compra para programas sociales, han sido las causas principales de que, en estos momentos, 150 mil productores estemos al borde de la quiebra.
“Sigue incierto el futuro de los productores nacionales de leche, frente a las intenciones del gobierno de EU, de blindar a su sector productivo lechero”, señaló Álvaro González Muñoz.
Los productores mexicanos de leche, en particular los 150 mil no socios de alguna industria, esperamos que el gobierno del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, defienda nuestros derechos de permanecer en el mercado nacional, “sin la atadura representada por la competencia de las importaciones desleales de “sueros, leche en polvo y otros”, y una dependencia alimentaria alarmante, mientras que el gobierno norteamericano nos inunda con sus desechos.
El Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, integrado por pequeños y medianos ganaderos de 20 estados de la República, ofertan alrededor del 50 por ciento de leche que se consume en México, crear un mercado más justo, tanto para productores como consumidores, ya que las importaciones son la principal causa de la ruina de los productores mexicanos y de que “sea una actividad en proceso de extinción”.
El presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, criticó que productos adulterados o con nombres para confundir al consumidor como los que simulan ser leche, quesos, crema, etc., se sigan comercializando sin que haya sanciones para los adulteradores.
Confiamos en que el presidente electo de la República “no se confíe de quienes influyen para que el mercado mexicano abra más las fronteras a los productos artificiales y de mala calidad que ofrecen los productores norteamericanos”.









