
El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, se propone disminuir la dependencia del país en las importaciones de gasolinas y para ello rehabilitará refinerías y construirá otras.
La empresa Petróleos Mexicanos opera seis refinerías en el país, pero en los últimos meses ha afrontado problemas operacionales, incluso por afectaciones provocadas por fenómenos naturales.
Una de las propuestas en materia energética del Plan de Nación 2018-2024 de López Obrador es rehabilitar esas plantas.
También se propone construir dos nuevas. Una se ubicará en Atasta, Campeche; y la otra en su natal estado, Tabasco, que prometió convertir en la ‘capital petrolera’ de México.
Durante la campaña electoral se comprometió a iniciar los trabajos y concluir la refinería tabasqueña en tres años.
Para ello encomendó a Rocío Nahle, propuesta como titular de la Secretará de Energía, viajar a la India y comprobar la operatividad de la refinería más grande del mundo, la cual procesa un millón 200 mil barriles diarios.
Nahle, ingeniera petroquímica, dijo a la prensa local que las refinerías a construir tendrían un costo aproximado de seis mil millones de dólares cada una.
El futuro gobierno mexicano se propone, además, revisar los contratos producto de las licitaciones petroleras que promovió el presidente Enrique Peña Nieto como parte de su reforma energética.
Lo que está bien se queda, ha dicho el virtual presidente mexicano, quien subrayó que se enfrentará cualquier acto de corrupción o que vaya contra los intereses del país.









