
Washington.-La tasa de muertes por el uso de armas de fuego en Estados Unidos subió por segundo año consecutivo, informó una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el indicador aumentó de 11 a 12 decesos por cada 100 mil personas de 2015 a 2016.
Antes, precisó la fuente, el dato se mantuvo cercano a 10 defunciones, nivel logrado a finales de la última década del siglo pasado, en cuyos inicios llegó a 15.
En 2016, hubo más de 38 mil muertes con tales armas, una cantidad superior a las 36 mil reportadas en 2015 y las aproximadamente 33 mil 500 en cada año de 2011 a 2014.
Según el doctor Garen Wintemute, prominente estudioso del tema citado por reportes periodísticos, la nación se acerca a dos décadas desde la última vez que se produjo una mejora significativa en tal mortalidad.
Hace dos semanas, un estudio divulgó que tres millones de personas llevan todos los días un arma corta cargada en Estados Unidos y el triple de esa cantidad también la porta al menos una vez al mes.
La investigación publicada en el American Journal of Public Health afirmó que la mayoría de esos individuos son hombres jóvenes, vive en el sur del país y considera la necesidad de protección personal como la principal razón para dicho comportamiento.
A juicio de los autores de la pesquisa, la primera realizada en 20 años para analizar tales hábitos, resulta necesario estudiar a quienes llevan dichos medios, pues están presentes en casi el 90 por ciento de los homicidios y crímenes no fatales que se cometen con armas de fuego.
Durante los últimos 30 años, advirtieron, las leyes estatales sobre su transporte han sido cada vez menos restrictivas.
La violencia vinculada con la posesión de armas de fuego es frecuente en Estados Unidos, una nación de 323 millones de habitantes, donde diversas fuentes coinciden en que existen más de 300 millones de esos artefactos en manos de civiles, y algunas hablan incluso del doble de ese número.
Algunos análisis exponen que los norteamericanos presentan 10 veces más probabilidades de ser asesinados por ese tipo de armamento que las personas de otros países desarrollados.








