Ayer viernes los legisladores locales anunciaron algunas reformas en materia electoral propuestas por el Ejecutivo. Fue una probadita de los ingredientes que darán sabor al pastel en cuestión. Éste incluye las disposiciones que llevarán a elegir a un «mini gobernador» y otros minis, diputados, presidentes municipales y regidores para empatar los comicios locales con los federales. La finalidad es en bien del erario; las finanzas de bolsillo del sufrido ciudadano, no están a discusión.
Fuera del recinto parlamentario hay controversiales declaraciones de la familia política lanzadas desde sus trincheras y puntos de vista personales. Entramos a la antesala de la guerra verbal en los medios y la tribuna. Mucho habrá de escucharse y mirarse antes de tomar acuerdos que beneficien el sistema democrático que constitucionalmente nos rige. Tal es el objetivo. No lograrlo, representa un fracaso contra el atropellado soberano que, por la rapidez de los eventos, ni tiempo tiene de tomar las placas de los vehículos en que viajan sus victimarios.
Los pasos escuchados en sesión sobre el terreno de la historia conllevan al comentario en este espacio. El caso fue por la no reelección de presidentes de la República, bandera de Juárez contra Santa Anna, de don Porfirio contra Juárez y de Madero contra don Porfirio. Luego, los revolucionarios con la pólvora aún humeante se las arreglaron para que se reeligieran, pasado un período Constitucional. Obregón fue electo, pero Toral no lo dejó sentarse en la silla presidencial. Terminó en su inicio la que hubiera sido otra dictadura.
Volvieron las aguas a su cauce y la medida se extendió a todos los puestos de elección popular. Entonces llegó a su fin la práctica de que un solo hombre, supremo elector, decidiera por el pueblo. Las designaciones se daban en cadena de arriba abajo.
La nueva Reforma Electoral del Estado pretende que diputados y presidentes municipales puedan reelegirse hasta por cuarta vez consecutiva. Es el sistema aparente de elección inversa, de abajo a arriba. Argumentan, como fin, que legisladores y munícipes aprendan a hacer bien su trabajo. Se trata de capacitarlos como políticos de carrera que muchos logran sin reformar las leyes. Ocurre, pero ahora pretenden allanarse el camino.
El ciudadano, mal informado quizás, se pregunta qué ha habido, qué hay o qué habrá del cacareado ejercicio democrático acerca del plebiscito, el referéndum, la revocación de mandato. ¿También están sobre la mesa de alegatos? O acaso vamos a repetir la historia con diferentes métodos. No será posible en bien de la ciudadanía, si es que no se hace, buscarle por ahí de las demandas públicas, como es la vocación de servicio, la honestidad, la aplicación de la ley y cosas más.
Volvemos a la historia, sólo por recordar lo que es posible se haya olvidado o se ignore. Se dio a principios de la segunda mitad del siglo pasado. Cuando empezó a abrirse la brecha de pluralidad, con la elección de diputados de partido. De los primeros en obtener una curul por ese medio fue el insigne teziuteco, maestro Vicente Lombardo Toledano.
El que fuera gobernador interino del estado allá por 1923, si la memoria no se ve afectada por «el alemán», tras largos debates en el Congreso de la Unión consiguió se aprobara la reelección de diputados por uno o más periodos consecutivos. El acuerdo dio vuelta por los 28 estados, tres territorios y un Distrito Federal que conformaban el país.
Se aprobó y no se publicó.
Pues al volver al Congreso de la Unión, el maestro Lombardo Toledano subió a tribuna de nuevo, ahora para oponerse a su publicación como se había aprobado en todo el territorio nacional, pues mañosamente estaba transformado.
Sin duda, fueron muchos sus razonamientos, pero en concreto, el acuerdo había sufrido total cambio que permitía al partido predominante mayor poder.
¿No será que muchos de los que antes y después de este momento, han acusado, acusan y acusarán de todos los males del país, habidos y por haber, al Partido Revolucionario Institucional, pretenden seguir la misma senda, por nuevos atajos pero en medio de una valla de flores de varios colores y no de los tres que los tienen hartos?
Qué veremos…
FILADELFO GAYOSSO RÍOS









