
Washington.-Alcaldes de las llamadas ciudades santuarios en Estados Unidos desafían hoy al presidente Donald Trump tras su orden de retirar fondos a las localidades que se nieguen a deportar inmigrantes ilegales.
La orden ejecutiva del presidente se opone a nuestros valores, pero firmarla no cambia a la gente de la ciudad, escribió este jueves en su cuenta de Twitter el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.
No vamos a deportar a neoyorquinos que acatan las leyes. No vamos a separar familias. No vamos a dejar a niños sin sus padres, agregó en varias entradas escritas en español.
De acuerdo con De Blasio, no van a socavar el progreso alcanzado por la policía local en un cuarto de siglo, y creen tener una base jurídica sólida para impugnar la orden ejecutiva si se presenta la ocasión.
A su vez, el alcalde de Seattle, Ed Murray, emitió un comunicado en el que expresó al jefe de Estado que no se dejarán intimidar por los dólares federales ni por el mensaje autoritario que viene de su administración.
Mientras Trump levanta un muro, nuestras ciudades construirán puentes, manifestó el regidor, quien señaló en su cuenta de Twitter que combatir contra la orden inconstitucional emitida por el mandatario es una cuestión moral.
La alcaldesa de Minneapolis, Betsy Hodges, junto a otras autoridades municipales, emitió una declaración en la que resaltó que esa localidad da la bienvenida a todos: inmigrantes, refugiados, pueblos nativos, personas LGBT, discapacitados e individuos de todas las razas, géneros, religiones y etnias.
Una manera de trabajar para mantener las comunidades seguras es separando el trabajo policial local de las autoridades federales de inmigración, afirmó.
Quiero ser claro, vamos a permanecer como una ciudad santuario, no hay extraños entre nosotros. Si usted es de Polonia o de Paquistán, de la India o de Irlanda, de Israel, de México o de Moldova, usted es bienvenido en Chicago, manifestó, en tanto, el alcalde Raham Emanuel. Para su homólogo de Boston, Marty Walsh, la orden ejecutiva de este miércoles es un ataque directo al pueblo de su comunidad, sus valores y fortalezas. ‘No vamos a tolerarlo’, advirtió en Twitter.
Las ciudades santuarios, más de 300 en todo el país, tomaron la determinación de no enjuiciar a inmigrantes por cometer solo la falta administrativa de ingresar ilegalmente a Estados Unidos.
Tales territorios impiden a las policías locales participar en medidas federales de inmigración y aprobaron leyes específicas para otorgar beneficios como licencias de conducir, becas escolares y asesoría jurídica a los extranjeros.
El documento firmado ayer por Trump llama a las fuerzas de seguridad locales y estatales a actuar como agentes de inmigración hasta el máximo alcance de la ley, y establece que las jurisdicciones que se nieguen a obedecer no recibirán fondos federales.









