Tecomatlán, Puebla. El tercer día de justas de la XVIII Espartaqueada Cultural Nacional del Movimiento Antorchista se vistió con los versos de los grandes vates de la humanidad, esos plagiarios del alma humana, como los calificó el español Juan Ramón Jiménez.
Decenas de declamadores de toda la república deleitaron al público asistente a los dos foros de los certámenes que se llevan a cabo en “La Atenas de la Mixteca”.
Niños, jóvenes, campesinos, colonos y activistas de la organización, se presentaron en Tecomatlán para competir en éste, el certamen de declamación más grande del país.
En este marco, el líder nacional del Movimiento Antorchista y presidente de uno de los dos jurados calificadores, Aquiles Córdova Morán, afirmó que “Juan Ramón Jiménez, un gran poeta español, dijo que el poeta es, entre otras cosas, un gran plagiario, porque es capaz de conocernos a nosotros mejor que como nos conocemos nosotros mismos, y además es capaz de poner ese conocimiento en sus palabras y hacerlo de una forma bellísima, de tal manera que toda la humanidad se siente reflejada en sus versos”.
El poeta plagia el alma humana y por eso en sus versos hay mucho de nosotros, porque lo extrajo de nosotros y lo puso en su texto, y por tanto nos sentimos reflejados e identificados con sus creaciones, dijo.
“Es necesario que todos los antorchistas del país sin excepción nos aficionemos a la poesía, y no la veamos sólo como un motivo de concurso; sino aprenderla por gusto, por vicio, y declamarla hasta en la regadera”, afirmó Aquiles Córdova Morán.
Y llamó a los antorchistas a hacer de la poesía una costumbre cotidiana; eso nos va a llevar a pensar elevadamente, a sentir cosas que de otra forma no sentiríamos, a tener además sentimientos buenos como la solidaridad, cariño, el dolor ajeno, la fraternidad; y nos va a hacer más cultos y, por tanto, mejores hombres y mujeres.
Lo inefable
Durante sus comentarios previos a la entrega de premios a los ganadores de las diferentes categorías de la jornada de declamación, Aquiles Córdova, afirmó que la poesía va dirigida a la sensibilidad humana.
“Al poeta le interesa que sintamos como él”. Los sentimientos son inefables, no se pueden traducir en palabras, y el poeta quiere hacer, pues, lo imposible, y para eso se vale del lenguaje figurado, cuyas cuatro figuras básicas son: metáfora, sinécdoque, metonimia y metalepsis.










