El pleno del Senado envió a la Cámara de Diputados el tercer paquete de legislaciones secundarias en materia de energía, tras aprobarlo en lo general y lo particular durante una maratónica sesión.
Luego de 12 horas de debate, en las cuales se realizaron algunas modificaciones a la minuta enviada por las comisiones dictaminadoras, la Cámara alta dio luz verde anoche al documento que expide las leyes de las empresas Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Según fuerzas como el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el conservador Partido Acción Nacional (PAN), defensores de la reforma energética, las disposiciones buscan modernizar, fortalecer y transformar esas compañías en empresas productivas del Estado, que sean competitivas en sus respectivas áreas.
La ley de Pemex establece que sus actividades serán la exploración, extracción, recolección, refinación, transformación, transporte, venta y comercialización de hidrocarburos.
Tales acciones las podrá llevar a cabo en asociación con subsidiarias y filiales y con el sector privado, aunque en el caso de exploración y extracción los contratos deberán contar en el aval de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Por su parte, la CFE prestará el servicio público de transmisión y distribución de electricidad, al tiempo que podrá desarrollar actividades de generación y comercialización, importación, exportación, transporte, almacenamiento, compra y venta de gas natural, carbón y cualquier otro combustible.
Durante la discusión de estas leyes, el PRI resaltó que el nuevo marco jurídico de Pemex y la CFE garantiza su eficiencia, eficacia, productividad, transparencia y rendición de cuentas.
Pero los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y del Trabajo, ambos de izquierda, se oponen a las modificaciones porque consideran que equivalen a desmantelar instituciones claves para el país, las cuales quedarán en desventaja ante las firmas internacionales.
Todos los senadores perredistas presentaron argumentos en contra del dictamen, pero ninguna de las propuestas de esta bancada fue aceptada por la mayoría legislativa del PRI, el PAN y el Partido Verde Ecologista de México.
En este paquete, el tercero de los cuatro a analizar, se anula el plan de negocios quinquenal que había propuesto el Ejecutivo y se cancela la Estrategia Nacional de Energía, no hay una visión de largo plazo, no hay Pemex ni CFE para después, expresó Dolores Padierna, senadora del PRD.









