En México alrededor de 65% de la población adulta presenta al menos un factor de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial, dislipidemia, diabetes, tabaquismo u obesidad, cuyas principales causales son el sedentarismo, malaalimentación, tabaquismo y el estrés, según lo expuso el Dr. Rafael Schuchleib, miembro de la mesa directiva de la Fundación Interamericana del Corazón México, durante el Foro Ciudadano de Enfermedades Cardiovasculares, riesgos, costos e implicaciones para la sociedad y para la familia mexicana.
El especialista consideró necesario hallar nuevos mecanismos de prevención de estas enfermedades desde los primeros años de vida, «aunado a una mayor y más completa información para los padres, respecto de qué es lo que deben dar de comer a sus hijos».
En su ponencia, detalló que el sedentarismo es parte de la vida de las grandes urbes, sin embargo afecta a 40 millones de mexicanos, de los cuales 30 millones padecen sobrepeso y obesidad, tabaquismo (18.5 millones), hipertensión arterial (15-18 millones), HDL bajo (18 millones), triglicéridos altos (12 millones); LDL alto (5.5 millones) y diabetes mellitus (6 millones).
Los datos señalan que el sector femenino en México ofrece cifras elevadas de fallecimientos: 20% por Enfermedad Cardiovascular, 16.8% por Diabetes Mellitus, 10.9% por enfermedad isquémica del corazón, 6.7% por enfermedad cerebrovascular, 3.8% por Enfermedad Pulmonar Obstructiva (EPOC) y 3.7% porhipertensión.
Abundó que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los años 1988, 1999 y 2006 en mujeres mexicanas entre 20 a 49 años, se incrementó de 34.5% a 69.3% (ENSANUT, 2006). De la misma manera, la tendencia al tabaquismo en este mismo sector entre los años 1988 a 2002, pasó de ser de un 29% a un 34%.
El sector juvenil tampoco escapa a las alarmantes cifras, ya que hasta el 2011, después de diez años de seguimiento, aumentó el consumo de tabaco en las mujeres.
Para el tesorero de la Fundación Interamericana del Corazón México, es vital la intervenciónmultisectorial en amplios grupos poblacionales para implementar medidas preventivas que controlen el consumo del tabaco y se reduzca el consumo de sal. Al mismo tiempo, propuso la creación de una cartilla de salud específica para Enfermedades Cardiovasculares con carácter obligatorio, a fin de llevar un control más preciso del problema: «Es necesario el diagnóstico y tratamiento adecuado de los pacientes con alto riesgo de padecer estas enfermedades en los sistemas públicos de salud, desde la atención primaria en los hospitales… Esto resulta altamente rentable y reduce las cargas de atención».
Derivado de ello, argumentó que el 55% del gasto de las instituciones de salud del Estado va dirigido a la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares, lo que representa una inversión presupuestal de 246 mil 936.25 millones de pesos para el periodo 2012- 2013.
Ya desde 2011 la Organización de Naciones Unidas se lleva a cabo la Cumbre sobre Enfermedades Crónicas No Degenerativas (ECND), donde se advirtió que el problema representa una amenaza a las economías, por lo que se requieren respuestas multisectoriales y condiciones igualitarias de acceso a la salud, sin soslayar la importancia de contar con un gran liderazgo, esencial en la lucha contra las ECND, como parte de los programas a nivel nacional e internacional para proteger a las actuales y futuras generaciones.









