Washington.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, planea hoy en Dallas, Texas, rebajar las críticas al programa gubernamental de seguro médico, bajo el fuego de la oposición republicana tras fallas en el sitio web que ofrece el servicio.
La visita a la ciudad del sureño estado responde a ser una de las urbes con mayor número de personas sin seguro médico del país, informó David Simas, asesor de la Casa Blanca durante una conferencia telefónica.
El mandatario intentará usar su presencia para defender la implementación de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, más conocida como ObamaCare, disposición que a partir de 2014 obliga a todo ciudadano a contratar un seguro médico bajo la amenaza de multas de hasta un 2,5 por ciento del salario.
En Estados Unidos unos 48 millones de personas carecen de seguro de salud.
Desde el 1 de octubre iniciaron las solicitudes de ciudadanos a las compañías de seguros a través del portal gubernamental healthcare.gov.
Sin embargo, debido a problemas técnicos, numerosas personas no han podido registrarse ni suscribir las pólizas.
Tal situación disparó las críticas de los republicanos contra el esgrimido como principal logro de la actual administración demócrata y sirvió para acusar al gobierno de incapacidad para gestionar el complejo programa de reforma sanitaria, un tema muy sensible en la población del país norteño.
Incluso el propio Obama debió comparecer ante la prensa para disculparse por los errores del sitio digital.
Según una reciente encuesta, dicho fenómeno sería una de las causas de la caída de la popularidad del Ejecutivo, por debajo del 40 por ciento, el índice más bajo en los últimos dos años,
De acuerdo con un sondeo de la empresa Gallup divulgado este martes, solo el 39 por ciento de los estadounidenses avalan la gestión del mandatario, frente a un 53 por ciento que lo descalifica.
La visita de Obama a Dallas buscará asimismo ejercer presión en las autoridades para lograr la extensión en el estado del Medicaid, programa federal de asistencia médica y social a personas pobres, incluyendo niños, embarazadas, ancianos y personas con discapacidad.
Texas, tradicional bastión de los republicanos, constituye uno de los estados que rechaza la expansión del Medicaid.










