El PRI todo renovado: su dirigencia, su ánimo y hasta su auditorio Plutarco Elías Calles, donde ayer los priistas levantaron la mano de César Camacho Quiroz, exgobernador del Estado de México, como nuevo dirigente nacional, y de Ivonne Ortega, exmandataria en Yucatán, como secretaria general.
Camacho Quiroz y Ortega Pacheco asumen el líderazgo priista como relevo de Pedro Joaquín Coldwell, nombrado titular de la Secretaría de Economía, y de Cristina Díaz, quien fungió como dirigente nacional interina y antes secretaria general.
Como candidato único y cantado, César Camacho recibió el respaldo por voto «unánime» de los 814 integrantes del Consejo Político Nacional de su partido, quienes dieron visto bueno a su postulación al cumplir los requisitos de la convocatoria para convertirse en presidente nacional del PRI para el periodo 2011-2015.
Sonrientes, animosos, los priistas cumplieron con la ceremonia de la unidad, como en sus mejores tiempos, para aplaudir a la diregencia que toma el relevo al cabo de la elección de julio pasado, que les devolvió el poder luego de 12 años en la oposición. Y van por más.
Durante la LVI sesión ordinaria del Consejo Político Nacional del PRI, y luego de rendir protesta ante la presidenta interina de ese partido, Cristina Díaz, su nuevo líder nacional encendió el orgullo tricolor al recordar que el PRI modernizó México.
El exgobernador mexiquense hizo un breve recorrido de los logros sociales en el país bajo el manto de 70 años de gobiernos priistas: el reparto de la tierra, la expropiación petrolera, la nacionalización de la undustria eléctrica, los derechos laborales, la educación pública, el entramado institucional y la referencia a Octavio Paz: «Nadie puede entender a México si omite al PRI».
De paso, los malos resultados de la transición y la alternancia: «cortos de miras, los beneficiarios del cambio supusieron que su sola llegada a Los Pinos resolvería por ensalmo los problemas. La banalización del gobierno, primero, y la intransigencia, después, crearon una administración más grande y costosa, que no ofreció más ni mejores resultados».
Los 12 años de gobierno panista, para Camacho Quiroz fueron: «Alternancia sin alternativa y el saldo es la decepción». Por eso celebró que el PRI recuperara el poder con Enrique Peña Nieto, pues con él y con el PRI «como su principal aliado», dijo, «ha recomenzado el siglo XXI para México».
Junto a él, en la mesa principal, otro expresidente de ese partido, Enrique Jackson, y enseguida el yucateco Emilio Gamboa Patrón, dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP). Allí también el diputado Manlio Fabio Beltrones y el ex¨dirigente nacional y exgobernador de Querétaro, Mariano Palacios Alconcer.
Todos juntos: diputados, senadores, gobernadores, dirigentes estatales, de sus organizaciones adherentes y sectores, para respladar el arribo de su nueva dirigencia y con su partido en el poder.
Fue la senadora Diva Gastélum quien lanzó la propuesta -ya conocida- de Ivonne Ortega Pacheco como secretaria general del PRI. Aplausos. Desde su lugar, vestida de rojo, la exgobernadora de Yucatán agradeció de pie el apoyo de los priista en el auditorio.
«Es un referente, un ícono y un ejemplo a seguir para todas las mexicanas», dijo de Ortega la senadora priista en el estrado.
Sin más trámite, Ortega entregó sus documentos para su registro como secretaria general del PRI. A los priistas les tomó un minuto cumplir con sus procedimientos y en voz de Alfaro Cázarez dictaminar que «Ivonne Araceli Ortega Pacheco cumple con los requisitos y se declara la procedencia del registro».
Jackson cerró el proceso y llamó a la votación. Todos a favor. Elegida por unanimidad, anunció Jackson. «En horabuena», cerró Camacho Quiroz, quien posteriormente tomó la protesta de su segunda de abordo. Ortega de inmediato tomó su lugar al centro del presidium, donde también se encontraba el diputado Manilio Fabio Beltrones.
En su primer discurso como secretaria general y luego de agradecer a todos, especialmente a sus «amigos gobernadores», Ortega expresó su «coraje», su «determinación» y su «amor» por un partido «triunfador», llamado a ser el «jugador más organizado, el mejor estructurado» en los 14 procesos electorales por venir. Para el «señor presidente», su reconocimiento.
«He recibido la encomienda como secretaria general del partido, junto a un legado de un partido triunfador, que después de 12 años vuelve a ser, de manera indiscutible, la primera fuerza política del país. El legado de un partido que recupera la Presidencia y con ello la posibilidad de darle un nuevo y mejor rumbo a México bajo el liderazgo experimentado del presidente Erique Peña Nieto».
Breve en su discurso, contundente en sus promesas. Ortega prometió estar en cada elección, «en donde están los retos y los problemas y donde hay que tomar decisiones por muy difíciles que sean». El próximo año Quiroz y Ortega deberán operar los hilos de la organización interna de su partido para encarar los 14 procesos electorales que se llevarán a cabo en el país y por ello la nueva secretaria general se comprometió a trabajar para mantener «un PRI ganador», al que los mexicanos ven como «su mejor certeza».
El ritual del relevo priisrta, que comenzó a las 4 de la tarde, concluyó al filo de la 8:15, cuando el exdirigente nacional Mariano Palacios Alconcer, dio con concluida la sesión de su consejo, seguro de que el PRI se mantendrá en su «línea revolucionaria».








