LAS AUTORIDADES QUE CARACEN DE VALORES MORALES, CARECE DE CONFIABILIDAD.
Todo lo que realiza el ser humano en las acciones que ejecuta, bien como trabajo, deporte, o como autoridad, siempre tiene que actuar con el perfil del juicio que encuadran los principios morales, así como tener presente que lo que su mente decida hacer ejecutarlo con todo su poder, pues solo con estos juicios las personas tendrán confianza y juicio de credibilidad.
La parte más valiosa de todos los servidores públicos, son los principios morales con que se desenvuelvan en el trabajo, por eso es tan importante que se capacite, cada persona que desea cumplir con veracidad la labor que tengan que desempeñar, de lo contario se convertirán en una veleta que da de vueltas de un lado a otro según los vientos de la conveniencia que tenga en el servicio.
El publico nunca sabe a que atenerse con los empleados que carecen de principios morales bien definidos, ya que todo servidor público de cualquier jerarquía tienden a cambiar frecuentemente de opinión o decisión y dejarse convencer fácilmente debido a las circunstancias económicas, así como ser amables y aceptar peticiones no legales debido al soborno recibido.
Los servidores públicos de primer nivel jerárquico, que carecen de juicios morales no piensan ni valoran las consecuencias de lo que ordenan, normalmente dicen lo primero que se les viene en mente, son personas que nunca han tenido el perfil de saber mandar, casi siempre mientras se encuentran en la dependencia que les da poder, pierden todo el sentido de credibilidad que les da tal posición, motivo que lo que ordenan carece de respeto con sus subordinados y con los causantes, es decir que el mando no vale nada.
En cada cambio de Gobierno los ciudadanos esperan confiadamente, que los titulares de las diferentes dependencias que configuran el nuevo gabinete sean personas con amplios conocimientos en la ubicación que van a desempeñar, con profundo sentido de responsabilidad, sobre todo que conozcan a la perfección los problemas que han existido desde hace años en el área donde tienen mando, con el fin de que su paso como servidores públicos de primer nivel, de determinada dependencia no solo quede de amargo recuerdo entre los ciudadanos de Puebla, saber más para servir mejor, descartando el principio que dice: a la tierra que vayas has lo que veas.
Lo importante de todo servidor público, es que desarrolle un marco de principios básicos que se apoyen en su capacidad en conocimientos y en forma prioritaria en los valores morales, que siempre tenga presente que son actitudes que le hacen valer más, que generan prestigio y lo hacen mas importante y feliz en el desempeño de su cometido, que mientras este desempeñando el trabajo por mucho o corto tiempo deje gratos recuerdos del ejercicio de su servicio.
En conclusión todo servidor público, que funge como titular en cualquier dependencia debe de tener mucho cuidado de no perder los valores en todo lo que ejecute, que son los que dan la felicidad y la seguridad de haber cumplido con eficiencia y sobre todo con honorabilidad la posición que voluntariamente acepto.
Que la ubicación de alto mando, no sea la causa de perder el piso, lo que bien se hace en todo trabajo será de satisfacción y de permanentes recuerdos.









