Plantar un árbol conlleva un compromiso, porque no sólo es sólo sembrarlo en el lugar adecuado para que alcance su edad adulta, sino también cuidarlo y eso significa podarlo, regarlo y proporcionarle los nutrientes que requiere sobre todo cuando es pequeño.
Lo anterior fue señalado por el arboricultor Stefan Kowalczyk, docente del Sparsholt College de Inglaterra y la doctora Maricela Rodríguez Acosta, Directora del Jardín Botánico Universitario «Ignacio Rodríguez de Alconedo» de la BUAP, donde se lleva a cabo el curso El arte y la ciencia de los árboles.
Durante tres días asistentes de Puebla, Morelos e Hidalgo conocerán las mejores técnicas de cuidado de los árboles que se encuentran en las zonas urbanas y rurales, pero sobre todo a interpretar qué es lo que quieren decir con sólo verlos.
El trabajo de los responsables de las áreas verdes empieza desde elegir la mejor especie, de acuerdo a las condiciones del lugar donde se va a plantar; los árboles son de los bosques y cuando se siembran en las ciudades «se les está forzando a vivir en un lugar que no siempre es el adecuado para ellos», señalo Stefan Kowalczyk.
Resaltó la importancia de saber interpretar el lenguaje corporal de estas especies que son fundamentales para la vida de los seres vivos. Para una mejor comprensión utilizó como ejemplos los árboles que se encuentran en el Jardín Botánico de Ciudad Universitaria donde fue explicando la forma de hacer las evaluaciones.
En el curso se muestra a los asistentes las mejores técnicas para una poda, para lo cual no importa que tan grande sea el árbol, si se tienen las herramientas adecuadas se puede hacer sin ningún peligro, aseguró.
En México se tienen muchos problemas con el trato hacia los árboles que en la mayoría de los casos no son cuidados por especialistas, ni que son los que pueden dar más belleza a una ciudad, aseguró la doctora Rodríguez Acosta.
«Tenemos casos de malas selecciones de árboles en la ciudad y en los paisajes urbanos y cuando se presentan casos de pudrición, plagas y riesgos no se sabe qué hacer, por eso es fundamental que los responsables conozcan las mejores técnicas que se han desarrollado en el mundo para el cuidado de las áreas verdes».
Puso como ejemplo del lenguaje corporal, que una caída prematura de hojas revela que hay un problema de sequía que hay que atender; una deformación puede significar una enfermedad o bien un desbalance que puede tener origen en su raíz.
Siempre hay un árbol para cada espacio tanto en la ciudad como en las zonas rurales y mucho tiene que ver el tamaño, hábitat, capacidad de adaptación y los tipos de raíces, puntualizó.









