Published On: Mar, May 24th, 2011

Valores éticos ¿Quién califica?

 

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La política nacional sigue perdiendo credibilidad un día sí y otro también gracias a la deshonestidad con la que varios personajes ligados al ámbito político-administrativo, suelen conducirse. Las redes sociales como twitter y facebook evidencian el desencanto que nuestra juventud tiene respecto al otrora respetado servicio público.

Los medios de comunicación registran al final del día información que termina por molestar a quienes gozan de una posición como servidores públicos en cualquiera de los tres niveles del poder. Los mexicanos percibimos descontrol e incompetencia  en los titulares de las diferentes secretarías de Estado.  Empezando por Calderón que ha mostrado que no solo es ciego y sordo ante las necesidades de los más vulnerados del país, sino que es terco y soberbio ante los magros resultados de su patética definición de “gobierno del cambio”.

Con deprimente sentido del humor, ha hecho declaraciones desafortunadas de temas relativos a la brutal ola de violencia que azota diferentes entidades de nuestra República. Para muestra la inusitada muerte del General retirado Juárez Loera, quien nunca imaginó que lo asesinarían en pleno tráfico del D.F., una prueba más de que si algo se debe, se paga. Y a la vista de todo mundo. Las protestas callejeras persisten; unas para la foto y otras para fortalecer  grupos políticos. Las protestas vía internet han resultado más efectivas porque no hay manera de evitar que TODO mundo-literalmente- se entere de la frustración, el desencanto y la opacidad con la que este sexenio se ha conducido.

A modo de distracción, el gobierno aliancista de Moreno Valle quiere iniciar una campaña de valores éticos para lograr el orden y la convivencia cívica de los poblanos. El problema radica en que NO todos los que participarán en esta campaña hablan con la verdad. Ergo, quién califica para dar estos cursos.

La cantidad de NINIS en nuestra entidad se ha incrementado luego de comprobar que no hay  más opción que olvidar principios de ética y moral para sobresalir en un ámbito competitivo como el nuestro. Ante pocas y limitadas oportunidades, el cinismo y la amoralidad son las únicas formas de alcanzar el éxito en cualquier ámbito social. Teniendo ejemplos patéticos como el de panistas desvergonzados que niegan sus vicios y perversidades. Entre pederastía protegidos, corruptos sofisticados, oportunistas, coludidos e incompetentes en áreas estratégicas, se percibe un ambiente con nula visión de futuro. Los que ayer dijeron una cosa y ahora hacen y dicen otra, ya NO califican.

La opinión pública está muy informada y su desquite vendrá civilizadamente en cada proceso electoral. Eso si no siguen brotando muertos por doquier. Estamos a un tris de un levantamiento para acabar con tanto inepto en cargos públicos. La verdad nos hace libres y siempre sale a flote. No se puede predicar sin tener calidad moral para ello. Cómo pretende el morenovallismo que la gente acepte cursos de valores cívicos y morales cuando provienen de una alianza plagada de incongruentes y desleales. Pese al aparente éxito de quienes triunfaron con este bizarro concepto aliancista, la ciudadanía sabe que no tienen palabra de honor para cumplir con el proyecto político que ofertaron en campaña.

Su aparente inclusión de fuerzas políticas en su modelo de gobierno, no cubrió expectativas ni siquiera de sus propios seguidores. Peor aún es comprobar que no existe diferencia entre los malos priístas y estos nuevos servidores públicos. Sin la existencia de una oposición responsable y creíble, la ciudadanía emitirá un bostezo ante una campaña rimbombante que carece justamente de eso.

 

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