Published On: Mié, Nov 25th, 2020

Universidades jesuitas se juntan para transformar a través de la innovación

  • La IBERO es sede de la ‘Semana de la Innovación para la transformación social en un mundo nuevo’, en donde participan además la IBERO Puebla y el ITESO



La Universidad Iberoamericana, a través de IBERO Consultores Estratégicos (ICE), es anfitriona de la Semana de la innovación para la transformación social en un mundo nuevo, evento que organiza en alianza con el Instituto de Diseño e Innovación Tecnológica (IDIT) de IBERO Puebla; y el Centro para la Gestión de la Innovación y la Tecnología (CEGINT) del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara.

En la ceremonia virtual de bienvenida, el Rector de IBERO CDMX·TijuanaDr. Saúl Cuautle Quechol, S. J., destacó que, en conjunto, las tres universidades que participan en este evento desarrollan programas para la transformación social, pues en las universidades jesuitas se tiene el compromiso y se unen esfuerzos para innovar y transformar la realidad, sobre todo en momentos como el que estamos atravesando por la pandemia de COVID-19.

“Este espacio es de importancia para que juntos compartamos experiencias y conocimientos y propuestas para mejorar el bienestar de muchas personas que tienen alguna situación de necesidad. Nuestro deseo como universidades jesuitas es transformar la realidad”, compartió el Rector de la IBERO.

Asimismo, el Rector del ITESO, Dr. Luis Arriaga, S. J., confió en que los aprendizajes y oportunidades que se generen durante este evento servirán para generar acciones concretas que impulsen las innovaciones necesarias para hacer más habitable el mundo en que nos encontramos.

“Las universidades son un puente entre el pasado y el futuro; con el resguardo del conocimiento, contribuimos a preservar y transmitir lo que como humanidad hemos aprendido a lo largo de los siglos, pero también tenemos la responsabilidad de innovar e imaginar un futuro bueno y desarrollar las acciones necesarias para hacerlas realidad”, explicó Arriaga.

Añadió que para las instituciones confiadas a la Compañía de Jesús este futuro soñado tiene características propias, pues es de justicia, donde a nadie le falte lo indispensable y en donde las oportunidades de desarrollo sean para todas y todos. “Anhelamos un futuro respetuoso de la casa común y en donde participemos en el desarrollo científico y en los beneficios que de él resulten”.

“Queremos enfatizar una perspectiva democrática de la innovación, pues la productividad de la empresa a costa de todas y todos no debe ser el fin último de esta tarea. Para las universidades jesuitas, esa visión paradójicamente tradicional no sólo resulta incompleta e insuficiente sino indeseable. Las bondades de la tecnología deben garantizar el logro del bienestar común, la disminución de la pobreza, el acceso a la salud, a la vivienda y a la movilidad, entre otros asuntos fundamentales”, dijo.

Para lograrlo, dijo, la ciencia y la tecnología tienen que aportar, sin ceder a la racionalidad tecnocrática. “La innovación por la que apostamos es incluyente, pone en el centro a las personas y cuida que el conocimiento que se genere y transfiere se utilice para buscar el mayor bien; algunos denominan a esta práctica como innovación social porque reconocen que los procesos creativos y el desarrollo de las tecnologías priorizan la creación de valor comunitario”.

Alma Delia Ramírez Sabat, socia y directora de Unboxed, habló de la urgencia de enfocar la capacidad innovadora de las universidades para diseñar nuevas soluciones a viejos problemas que viven miles de personas en condiciones más desfavorecidas, quienes históricamente han estado rezagados de las oportunidades de desarrollo.

“Diseñemos soluciones para las mujeres, para las niñas, para nuestros pueblos marginados, para nuestros adultos mayores; hagamos este abordaje de la innovación a partir de la empatía. Lo que estamos viviendo es un llamado a ser más humanos, a voltear a ver el desarrollo tecnológico e innovador para y por las personas”, dijo la especialista.

Compartió que esto se logrará a través de rediseñar el sistema en que operamos desde la colaboración y no desde la competencia, migrar esa visión individualista a una más colectiva y de bien común. “Que superemos el reto de enfocarnos en el resultado de corto plazo y que abracemos la oportunidad de diseñar el futuro de largo plazo que merecemos y que merecen las futuras generaciones. En pasar de ser reactivos a proactivos y abrazar el sentido de urgencia para asegurarnos que nadie se quede atrás”.

Por su parte, el Mtro. Aristarco Cortés, director del IDIT de IBERO Puebla, destacó la importancia de unir fuerzas para un mundo cada vez más incierto, para que la cooperación nos lleve a salir mucho más fortalecidos cuando acabe la pandemia.

El Mtro. Jorge Meza Aguilar, director general de Vinculación Universitaria de la IBERO, invitó a reflexionar y actuar críticamente en relación con los desafíos que plantean las injusticas, las violencias, la falta de empleo y las polarizaciones sociales que vivimos.

“En esta Semana de la innovación para la transformación social nos toca a todas y todos, estudiantes, académicos, investigadores, empresarios y emprendedores, manifestar nuestra postura humana nacida de la tradición de la compañía de Jesús y de San Ignacio; alzar nuestra voz ante las realidades de inequidad, violencia hacia las mujeres, de migración forzada, de falta de libertad y empleos, de falta de respeto a los derechos, de falta de diálogo político, entre muchos retos y carencias presentes en todos los ámbitos en nuestro país”, añadió.