Published On: Mar, May 24th, 2022

Una ciudad articulada y con áreas verdes, contribuye al bienestar social de las personas

Los arquitectos y urbanistas son el instrumento, la herramienta que interpreta las necesidades de la sociedad para concretar una ciudad más humana y en función de las necesidades de cada uno de sus habitantes.

Una de las grandes preocupaciones que se tienen en la Facultad de Arquitectura de la UPAEP y la universidad en general, es lograr que la sociedad tenga una forma de convivencia mucho más humana, así como recuperar esa parte de la humanización del espacio, de sus procesos y de sus dinámicas que como sociedad se han estado perdiendo poco a poco y de forma acelerada por la modernidad.

Si se comienza a trabajar por una apropiación social, seguramente se tendrá una ciudad y sociedad más sana, que va a poder enfrentar mejor sus necesidades y ofrecerán condiciones positivas para el desarrollo de la comunidad y a la vez, permitirá a la sociedad promover la identidad, la inclusión y el respeto al medio ambiente, enfatizó Octavio Flores Hidalgo, catedrático de la Facultad de Arquitectura de la UPAEP.

A partir de la pandemia del Covid-19, se vivieron una serie de fenómenos que no estaban en las manos de las personas, como es la misma presencia de la enfermedad que parece estar más controlada, pero la parte de las secuelas que ha dejado, es el camino que estamos comenzando, camino que tiene que ver el cómo estamos viviendo en el espacio urbano, cómo se ha vivido previamente y de cómo lo vemos de manera sana y responsable, mejorar nuestras condiciones de vida.

Dijo, pareciera contradictorio, pero no somos los arquitectos o urbanistas, los más indicados para embellecer la ciudad, nosotros somos el instrumento, la herramienta que interpreta las necesidades de la sociedad para concretar una ciudad más humana y en función de las necesidades de cada uno de sus habitantes.

Indicó que uno de los grandes cambios que se están viviendo socialmente son el cambio de lo rural a lo urbano, porque ahí van incluidos valores y actitudes, son procesos que la gente misma ha cambiado al darse una migración de un lugar a otro, y que va cambiando sus formas de vivir y de pensar, y que a la vez provocan un sentimiento general de falta de normas y seguridad por no saber a dónde se está metiendo la gente y de cómo se incorporan a determinados grupos sociales.

Flores Hidalgo advirtió que por el ritmo de vida que se lleva, estamos formando ciudades funcionales a partir de los vehículos, a partir del transporte y del flujo de mercancías y personas, y se nos está olvidando la vida y la humanización del territorio.

Otro problema serio en la modernidad es que a los ciudadanos se les ha enseñado a consumir y se ha vuelto esa válvula de seguridad los espacios comerciales, que han provocado que se incremente la dinámica de consumo y deterioro de las condiciones de vida de un territorio a partir de esta explotación del suelo y se ha perdido esa necesidad de contacto e interacción social de todos los sectores, no sólo de exclusividad o de polarización; sino realmente de integración, ya que la polarización ha permitido la separación de los grupos, ha permitido falta de comunicación y es ahí en donde el espacio urbano ha afectado en una sociedad que se está enfermando a partir de la falta de articulación.

Apuntó, hay que poner atención en el diseño urbano, porque estamos enfrentando los espacios abiertos contra los espacios cerrados, los espacios residenciales exclusivos, incluso de interés social versus con el resto de la ciudad, al convertirse en “ghettos”, se convierten en espacios que comienzan a tener rupturas.

Además otro factor que indica la falta de humanización de los territorios es que se pueden encontrar lugares que no se pueden recorrer a pie, que no cuentan con banquetas, no hay facilidad de traslados, en donde está dominado el espacio por el vehículo, lo que condiciona también un deterioro de las condiciones de vida de la sociedad, sin olvidar los incrementos de contaminación, radiación, cambio de clima entre otros factores dentro de un territorio, que modifican el medio ambiente y alteran la salud de las personas.

Subrayó que el diseño de la planificación debe crear esa posibilidad de que el paisaje urbano del territorio de nuestra ciudad realmente sea atractivo para que la gente se identifique con el sitio.

Agregó que la investigación desde la psicología ha demostrados que esa relevancia para el atractivo estético genera la apropiación de lo bello, de lo que le gusta a la gente; mientras que aquello que es feo, la gente lo rechaza y por consecuencia lo ignora y abandona, el impacto en los modos de acción y estilos de vida, han provocado muchos cambios en la ciudad.

Octavio Flores dijo que caminar por el Centro Histórico de Puebla es todo un lujo, pero, si es algo monótono y demás, lo primero que la gente quiere, es irse de ese lugar. Agregó, “sí uno quiere disfrutar la ciudad, las líneas de vida o recorridos que hace la gente, va en función de esa estética o de necesidades específicas y tratamos de ignorar las partes que no están bien o están mal diseñadas o en el abandono y que nos genera estrés, miedo y que lo hemos vivido tanto de día como de noche, que hay lugares que a la gente no le gusta recorrer por la calidad escénica del territorio”.

Enfatizó que los paisajes urbanos que se tienen, el contar con áreas y espacios verdes, rompe con el estrés de las personas, ya que la dinámica urbana está hecha para esa dinámica de producción y de competencia constante, el espacio verde rompe eso y contribuye a mejorar nuestro comportamiento humano.

Indicó que la importancia del diseño urbano bien establecido, bien entendido en la participación social y en el trabajo es que se ha demostrado que la ciudad por la dinámica de estrés incrementa al doble las posibilidades de que las personas puedan desarrollar trastornos mentales como depresión, ansiedad, esquizofrenia y alguna otra situación y si a ello, se agrega el aislamiento que experimentaron las personas por la pandemia de salud, y que ahora se está tratando de romper, con regresar a la nueva normalidad, brinda cierto oxígeno al individuo.

Por último, enfatizó, si se hacen paisajes urbanos, si se comienza a trabajar por una apropiación social, seguramente se tendrá una ciudad y sociedad más sana que podrá enfrentar mejor sus necesidades y ofrecerá condiciones positivas para el desarrollo de la ciudad y permite a la sociedad promover la identidad, la inclusión y el respeto al medio ambiente.