Published On: Mar, Sep 14th, 2021

Una candidatura obligatoria para la rectoría de la BUAP: Grajales

Era necesario registrarme mi candidatura a la rectoría de la BUAP para darnos cuenta de hasta dónde puede llegar el grupo que se ha apoderado de la universidad para preservar su botín.

El 7 de septiembre presenté una impugnación ante la Comisión Electoral que ha sido desechada porque no reconocen al Dr. Abraham Moctezuma como mi representante ante la comisión electoral, cuando el día del registro de mi candidatura, el dos de septiembre, así lo hice saber a la propia comisión. Esta comisión no me entregó ninguna constancia escrita en la que se establezca que el Dr Abraham Moctezuma es mi representante propietario y la Dra. Cristina Manzano mi representante suplente. Pero a esta altura no me sorprende que la comisión electoral confirme que su actuación a lo largo del proceso electoral carece de certeza, imparcialidad, legalidad y objetividad.

Es inútil presentar cualquier impugnación a una comisión amañada, pues todas sus respuestas van a ir cargadas de verborrea legaloide con el exclusivo propósito de encubrir la ilegalidad y la ilegitimidad del proceso de sucesión rectoral. Pero como lo señalo desde el principio, tenía que registrarse una candidatura no oficial para ver hasta dónde podían llevar la farsa de la “elección” rectoral en la BUAP.

Deseo hacer públicas las peticiones e impugnaciones hechas ante la comisión electoral que no ha respondido ni responderá porque de hacerlo, socavaría su propia actuación dentro del proceso electoral.

El día del registro se nos entregó un “instructivo” que detalla una serie de facultades y procedimientos que no están avalados por ninguna norma universitaria vigente. Este “instructivo” está firmado por la propia comisión electoral. O sea, mediante éste, la comisión electoral se auto-otorga una serie de facultades que o sólo pertenecen al Consejo Universitario, o de plano no se sustentan en ningún ordenamiento jurídico.

He impugnado la validez del mencionado “instructivo” y por supuesto no he recibido respuesta alguna.

He impugnado el que no se haya hecho público el padrón preliminar. No he recibido respuesta alguna.

He solicitado la copia de la grabación hecha durante la entrevista que me hizo la comisión de evaluación. No he recibido respuesta alguna.

He solicitado la lista de los consejeros universitarios vigentes, pues por las votaciones emitidas en la última sesión suman 160, lo que implica que faltan ya 58 consejeros y no sabemos qué sectores ya no están representados ante este consejo. No he recibido respuesta alguna.

Esta comisión electoral no tiene más respuesta que el silencio más absoluto. No tiene elementos ni legales ni políticos para enfrentar nuestras impugnaciones y peticiones.

No es de sorprender, pues, que a mi solicitud dirigida a las autoridades personales de las 43 unidades académicas de la universidad para presentar mi plan de trabajo ante sus comunidades, me hayan respondido sólo tres de ellas. Y que a la invitación hecha a estas mismas autoridades para dialogar específicamente sobre las facultades y atribuciones de las que se ha privado a los directores y directoras de unidad académica, la respuesta haya sido absolutamente nula. Cero.

El objetivo es clarísimo: tender un cerco, un muro de silencio ante las voces disidentes dentro de la universidad que, a través de nuestra candidatura, reclaman el derecho a ser escuchadas en este momento en que aflora por toda la universidad el análisis y la crítica al modo de conducción de la misma.

El grupo enquistado en el poder cree que podrá acallar estas voces amedrentando, amenazando y presionando a los universitarios que se encuentran en un verdadero estado de indefensión, pero se equivocan.

La candidatura que encabezo es la candidatura de un movimiento que hemos iniciado para rescatar a la universidad de estos secuestradores y ni ellos, ni nadie podrá conjurar el resultado de este gran movimiento: la recuperación de la universidad para los universitarios.