Published On: mié, Oct 23rd, 2019

Un efecto adverso siempre deja huella en un médico, pero también lo impulsa a resolver los retos

Son las 5:30 de la mañana y la doctora Liliana Hernández Navarrete ya tiene que estar atenta para las actividades que le esperan. Su día inicia con la visita, cama por cama, a los enfermos de su servicio; verificar las instrucciones médicas y atender las indicaciones son parte de su rutina como médico residente del Hospital Universitario de Puebla (HUP).

           A las 7:00 horas va a clases y una hora después asiste a las sesiones médicas donde se exponen casos clínicos particulares para que cada especialista aporte al caso. Liliana Hernández es médica titulada y actualmente cursa su cuarto año de la especialidad en Cirugía General en el HU. Su pasión es la medicina, en especial el área quirúrgica.

           Tras cumplir con jornadas de 24 a 36 horas dentro del hospital, Hernández Navarrete dedica el resto del tiempo al estudio, porque asegura que no puede llegar al quirófano o a la consulta sin haber estudiado. La presión, afirma, es fuerte porque sus profesores no dan margen a los errores, pues se trata de seres humanos y una falla puede traer consecuencias indeseables. El título es, entonces, no solo una grata experiencia al ver que el paciente progresa, es al mismo tiempo una dura responsabilidad que va de la mano de la vocación.

Un evento adverso siempre deja huella

Con la experiencia que le brinda años de ejercer su profesión, además de la docencia, el doctor Eulalio Morales Palacios, director del HUP, respalda lo dicho por su alumna, la enseñanza de la Medicina conlleva un compromiso que implica desarrollar habilidades como la sensibilidad al dolor ajeno.

          Al hablar de su profesión, en el marco del Día del Médico, Morales Palacios considera que la medicina es vista por muchos como una ciencia, por otros como arte e incluso como simple oficio; sin embargo, en ninguna de sus formas los médicos pueden ser ajenos al dolor y sufrimiento de los pacientes, cuando eso suceda “hay que dejarla”.

          “El médico debe ser por esencia sensible al dolor. No es que esa sensibilidad nos detenga; al contrario, nos enseña a superar los errores mediante el estudio y reconociéndolos para que no vuelvan a pasar”.

          Un efecto adverso siempre deja huella, puesto que un error determina la vida o muerte del paciente. “El médico tiene dos tipos de experiencias: las buenas, que son muy fugaces, por ejemplo, cuando llega un ser humano para agradecer; esas se olvidan. En cambio, cuando hay un evento adverso, un fracaso o un error médico que sucede porque somos seres humanos, el dolor y el duelo tardan mucho tiempo. Nunca se olvida”.

          Ese es el caso de William A. McRoberts que como residente atendió un parto en el que el producto se atoró y murió; seis horas después la madre lo expulsó, pero en lugar de abandonar su carrera y no superar ese momento, McRoberts estudió los ángulos de la pelvis y las fuerzas de parto. El resultado fue una maniobra que resolvió este tipo de inconvenientes, la cual lleva su nombre y eso es lo que debe hacer un médico, enfatizó el doctor Morales Palacios, quien expresó la necesidad de investigar para evitar y resolver problemas complejos.

        “La tarea es triple: asistencia, docencia e investigación. La relación de estos elementos impacta en una atención médica de calidad”.

Hospital Universitario de Puebla, escuela de generaciones

De acuerdo con el Inegi, hay 365,980 personas ocupadas como médicos en México, que en promedio trabajan 40 horas a la semana y ganan 102.46 pesos por hora trabajada. Casi 72 por ciento pertenece al sector público y el resto en los servicios médicos privados.

           En cuanto a su formación, el organismo refiere que casi 80 universidades en el país imparten la carrera de Medicina, la cual ocupa el quinto lugar con mayor cantidad de profesionistas en el país. En ese sentido, la BUAP es una institución con un amplio prestigio en la enseñanza de la Medicina.

           Actualmente, la Facultad de Medicina ofrece cinco licenciaturas, en Biomedicina, Ciencia Forense, Fisioterapia, Medicina y Nutrición Clínica. Este año, en su proceso de admisión 2019 tuvo una demanda de unos 15 mil aspirantes solo para la carrera de Medicina. Asimismo, el HUP cuenta con 116 estudiantes residentes que cursan cuatro años para obtener el grado de especialidad. De este total, 73 son hombres y 43 son mujeres.

           El doctor Eulalio Morales refiere que en la última década el incremento en la participación de las mujeres en las especialidades va en aumento. Las especialidades troncales que oferta el HUP son Medicina Interna, Pediatría, Ginecología y Obstetricia, y Cirugía General. Estas especialidades se complementan con Anestesiología y Traumatología y Ortopedia. También se apoyan en subespecialidades, como Rayos X, Cirugía Maxilofacial y Alergia e Inmunología.

           El HUP brinda servicios diariamente a un promedio de 850 personas en el área de consultas externas, además de 60 pacientes al día en estancia hospitalaria. Toda esta población es atendida por médicos especialistas, enfermeras, personal técnico, pero también por estudiantes residentes de Medicina que todos los días se enfrentan a retos médicos que los van formando como profesionistas.

Inteligencia crítica ante la desinformación

De acuerdo con la Sociedad Americana de Ortopedia, 9 de cada 10 datos de salud que se encuentran en internet contienen errores, lo que evidencia una latente necesidad de aumentar la rigurosidad de la información que se difunde. Esto revela también uno de los retos a los que se enfrenta el profesional de la salud, pues cada vez más personas consultan en la nube los síntomas de un padecimiento, sin tomar en cuenta si la información es verás o no.

           Sobre esto, el doctor Morales Palacios reconoce que hay mucha información que depende de los intereses de grandes industrias que sostienen la práctica médica, de ahí la importancia de formar profesionales apegados a un modelo didáctico crítico y analítico.

            “El ser humano debe tener la capacidad de resolver problemas complejos, analizar la información y ver cuál es válida desde el punto de vista científico. Hay muchos artículos de investigación que se generan todos los días y no cuentan con un rigor científico para tener la fuerza estadística de demostrar la evidencia y sin embargo se toman decisiones basándonos en esta información”.

           El doctor Morales Palacio señaló que parte del trabajo que realizan con estudiantes de Medicina es apelar a este sentido analítico, pero tomando en cuenta perspectivas que son más que pertinentes en un contexto actual, por eso buscan tomar en cuenta aspectos como el cuidado al medio ambiente, el tema de género, la tolerancia y el respeto irrestricto a la vida.

            “El médico debe colaborar como profesional en todos estos problemas que son globales. Es importante darles a los estudiantes elementos de la educación clásica como el razonamiento lógico, la crítica, la ética, la estética, prácticas que deben normar nuestras actitudes no solo en nuestra profesión, sino en nuestra vida”.

¿Es un sacrificio ser médico?

Finalmente, Guillermo Campos Rivas, residente 1 en la especialidad de Ginecología y Obstetricia, reconoce en esta carrera una forma de vida. Lo que algunos considerarían sacrificios, para él no lo son. Campos Rivas es hijo de un médico, de su padre heredó el gusto por esta profesión. Su grandes satisfacciones no solo son los pacientes que asiste y que ve cómo mejoran su salud, también está el crecimiento personal que observa en él.

        “Hay veces que no veo a mi familia en ocho meses porque no soy de Puebla, pero creo que lo realmente difícil es ser constante, hacer las cosas bien y superarse siempre. No creo que esto sea un sacrificio, puede ser pesado, pero por algo estamos aquí, nadie nos obliga”.