El soborno es un vicio o mejor dicho un malestar ciudadano, que ha existido en el ámbito popular desde hace muchos años, y que con todo el malestar que causa es aceptado por muchas personas, pues se valora y se siente como una cosa natural y hasta obligatoria, se ha observado que muchas personas se han acostumbrado a tal acción, que en forma involuntaria e inconsciente y sin que nadie lo pida se ofrece, sobre todo cuando se mercantiliza a cambio del favor que se solicita
Hace años al soborno, vulgarmente se le conocía con el nombre de mordida, y según el perverso pensar de las personas solo existía en las oficinas de Gobierno, en la actualidad existe en cualquier trabajo, y esto es debido al pensar de muchas personas que dicen que con dinero “baila bien el perro.”
Este tema que vertimos en esta ocasión relacionado al soborno, no es exclusivo en el Estado de Puebla, esta tan arraigado este mal social, que existe en diferentes países, así como en diferentes clases sociales, y siempre es aceptado por las personas por convenir a sus intereses personales, pues el ser humano esta acostumbrado a que todo se puede arreglar y obtener, claro mediante el dinero, que es la acción del soborno.
El soborno día con día se propaga más y más .en todos los niveles, así como existe en todo lugar y en todo momento y nunca se le ve repugnante, pues algunas personas reconocen y valoran que es un hecho incorrecto e ilegal, en cambio los ciudadanos lo aceptan, a sabiendas de que están siendo cómplices de este delito que se llama soborno
Este vicio del soborno, se ha estilado tanto que, cuando acude una persona a efectuar algún trámite administrativo a cualquier oficina, lleva dispuesto determinada cantidad de dinero para obsequiarlo al servidor público, con el fin de que acepte sus peticiones auque estén fuera de la Ley.
Estas irregularidades del SOBORNO en el ámbito administrativo y operativo que algunos servidores públicos aceptan no son correctas, por lo que las nuevas Autoridades tendrán que combatirlo bajo la pena de castigo, tanto al que lo ofrece como al que lo acepta .El servidor público que trabaja con veracidad y honorabilidad, no tiene porque aceptar el soborno, ya que cumplir con sus actividades es parte de sus obligaciones, hay que recordar siempre que EL QUE ACTUA MAL, MAL LE VA.. .










