Cuando la arquitectura mexicana buscaba una identidad propia surgió Luis Barragán, un profesional que revaloró las construcciones populares, los votivos, los colores y las texturas características de las ciudades, mismos detalles que los profesionales de mitad del siglo XX desatendían pues los consideraban obsoletos y lo que querían era ser modernos.
Así lo relatará Antonio Garza Sastré, Director de la Maestría en Arquitectura y Nuevo Urbanismo (MNU) del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, ante los integrantes del Colegio de Arquitectos de Puebla durante la conferencia titulada «La mirada que toca. La poética de Luis Barragán» que se realizará este jueves a las 8:30 horas en el Hotel Presidente Intercontinental.
La finalidad de la conferencia es acercar a los profesionales de la arquitectura que hoy están realizando obras y diseños en Puebla, y en otros lugares, una visión que en su momento fue criticada pero con el paso del tiempo demostró que es lo que México necesitaba: tener una identidad propia a través de las construcciones y no parecerse a los edificios que se construían en todas partes del mundo, en los que se le daban prioridad a la fachada «a la imagen».
Garza Sastré explica que las obras que diseñó y dirigió Luis Barragán tenían como objetivo provocar sentimientos, evocar lugares familiares y de contemplación, tales como las iglesias construidas durante la época colonial, a través de ventanas y cristales de colores muy diferentes a los ventanales que a mitad del siglo XX se utilizaban en la mayoría de las construcciones.
«Barragán buscó una arquitectura más humana por ello le costó mas trabajo tener clientes, pues fue marginado por sus colegas por su tendencia de diseño buscaba caminos diferentes lo que no fue bien visto en esa época, pero en la década de 1970 cuando se comenzó a cuestionar todo los trabajos de él fueron revalorados y dados a conocer al mundo gracias a una exposición que se realizó en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y una publicación».
El director de MNU destaca que Luis Barragán es el único arquitecto mexicano a quien le ha sido otorgado el premio Pritzker, por la fundación Hyatt en 1979, que es el mayor reconocimiento que un profesional del ramo pueda recibir, debido a que su trabajo tuvo mas sentido humano en una época en la que todo era utilitario.









