Published On: Mié, Dic 9th, 2020

Resignificar el concepto de patrimonio, necesidad política y cultural

  • Los proyectos territoriales deben de tener un enfoque humanitario que respete la ecología y cultura de los locales.

El debate entre impulsar una modernidad neoliberal y preservar el patrimonio histórico debe de ser un tema de diálogo entre los académicos. El futuro del planeta corre peligro por la insaciable ambición de ganar dinero a toda costa, ya que la última consideración de las constructoras es preservar el medio ambiente.

Para la IBERO Puebla, es crucial cuestionar y criticar aquellas prácticas que violan los derechos humanos de los más vulnerables. En los últimos años en distintas zonas del país ha habido un incremento en el número de personas que son despojadas de sus viviendas en beneficio de unos cuantos que pretenden edificar ciudades plásticas.

En el Departamento de Arte, Diseño y Arquitectura (DADA) de la Universidad Jesuita, se analizan constantemente las tendencias arquitectónicas de los últimos años con el objetivo de evidenciar las violaciones sistemáticas de la conservación del patrimonio histórico.

Por ello, las licenciaturas en Arte Contemporáneo y Arquitectura, la Maestría en Hábitat y Equidad Socioterritorial, y la Especialidad en Gestión Integral del Riesgo de la IBERO Puebla realizaron el ciclo de conferencias Ciudad. Territorio. Patrimonio.

La sexta ponencia de este espacio se tituló: Transformación urbano territorial en las ciudades de la lista de patrimonio mundial y contó con la participación de expertos internacionales, quienes indagaron sobre la transformación del territorio.

La Mtra. Alma Elena Cardoso Martínez, coordinadora de la Licenciatura en Arte Contemporáneo y de la Maestría en Gestión Cultural, mencionó al comenzar el coloquio que es menester cuestionar el significado de patrimonio mundial. Bajo este contexto, subrayó lo importante que es erigir un espacio de resistencia: “Hay que plantear el uso del territorio desde una relación más horizontal y construcción colectiva”.

Cimientos basados en la unidad patrimonial

Por su parte, María Emilia Ismael Simental, profesora investigadora de la Maestría en Estética y Arte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), planteó durante la exposición que la cultura es un elemento de transformación social.

Ismael Simental argumentó que se tiene que instaurar una cultura de resistencia ante los modelos económicos carentes de memoria histórica. “Llaman la atención los procesos de intervención histórica”.

Igualmente, Rudolf Colloredo-Mansfeld, catedrático de la Universidad North Carolina-Chapel Hill, desglosó durante su intervención las distintas formas en que se puede tener un mayor desarrollo cultural en espacios rurales sin dañar a los habitantes de la zona.

Ana Cadena, artista independiente, compartió con el auditorio el papel preponderante de los artistas en la reestructuración urbana de Monterrey, concretamente en el Museo Fundidora. Explicó que en los últimos trabajos se ha hecho una gran labor para regresarle la vida a un espacio que en algún punto llegó a estar desolado.

Para Alberto López Cuenca, profesor investigador en la Maestría de Estética y Arte de la BUAP y doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, es urgente cuestionar cómo construimos nuestras ciudades. Criticó duramente la gestión del exgobernador Rafael Moreno Valle por la intervención que realizó en zonas protegidas durante su mandato.

Por su parte, Gabrielle Vail, académica de Universidad North Carolina-Chapel Hill, presentó un proyecto de intervención en el cual se busca revitalizar el rol que las mujeres tienen en las comunidades indígenas: el patrimonio cultural puede existir fuera de lo material.

Los expertos concluyeron que la clase política tiene la obligación de presentar mejores proyectos que no dañen la infraestructura y la memoria del lugar. El patrimonio cultural es nuestro pasado y en él encontramos la identidad para mejorar al futuro.