Published On: Lun, Jun 1st, 2020

¿Qué sabe el Presidente?

En el entorno del presidente López Obrador hay diversas interpretaciones de lo que sucede en el país, por ende, también encontradas opiniones sobre cómo enfrentar la realidad del país y mantener viva la figura presidencial.

Pero a final de cuentas es el propio presidente quien toma las decisiones y se hace lo que él dice.

Las contradicciones no se radican sólo en el ámbito de cómo manejarse ante la pandemia, abarca los sectores económico, laboral, energético, etcétera, un amplio etcétera donde también cabe el cómo de la imagen presidencial, ahí está como ejemplo la entrevista de Epigmenio Ibarra aparecida hace unos días para mostrar al hombre, al presidente ante la pandemia. Asunto que le ha valido a Ibarra el calificativo de sus opositores como el “Goebbels de IV”.

López Obrador aparece como un guía de turistas dentro de Palacio Nacional, explica, comenta, define sus principios ideológicos y los pendientes históricos con los pobres.

Mientras tanto, las presiones de los Estados Unidos sobre las armadoras y maquiladoras mexicanas para reactivar labores a fin de surtir la demanda del otro lado del Río Bravo. La presión económica y la obediencia mexicana a cambio de los ventiladores, los inmigrantes, el apoyo en temas de petróleo, y, ser amigo de Donald Trump.

López-Gatell en un esfuerzo inhumano quizá, para convencer a todos que la pandemia está saliendo, pero, siempre hay un pero, hace falta no bajar la guardia por que la curva no acaba de ser domada y falta, según los expertos internacionales, como la OMS, lo peor.

Y viene la discusión con los gobernadores sobe la vigencia de los semáforos, que teóricamente se pondrá en verde y amarillo a partir del 1 de junio, y según Olga Sánchez Cordero, la titular de Gobernación los gobernadores debieron respetar. Pero la realidad fue otra, los gobernadores, Puebla entre ellos, desobedecieron, prefirieron mantener las medidas de restricción para no aumentar los contagios y las muertes del coronavirus.

Total, mientras el gobierno asume su papel de domador de virus, el pueblo sale a la calle, hace caso omiso de restricciones, crece el rumor, primero para comer y luego lo demás.

Y entonces aparece el presidente, que sabe algo que quizá los demás no saben, y anuncia la gira para ir a inaugurar las obras de Tren Maya y con ello demostrar que la pandemia va de salida, qué mejor imagen, qué mejor comunicación, que el presidente transite por las carreteras mexicanas y lleve el progreso al sur, donde además hay resistencia a la construcción de una de las magnas obras de López Obrador.

¿Qué busca el presidente? ¿Era necesario hacer el viaje en carretera, no sería mejor usar un avión militar? ¿No sería mejor arriesgarse menos y arriesgar a menos colaboradores en esta aventura de viajar miles de kilómetros por carretera?

El presidente sabe que él es el símbolo de la nación, su palabra es sanadora, su persona responde a un ansia popular, estará con los pobres cumpliendo su palabra.

Sus críticos le responden con marchas en automóviles en las principales ciudades del país, tocando cláxones, portando pancartas, pidiendo su renuncia, incluso en las zonas donde presuntamente el Tren Maya traerá beneficios.

¿A quién le creemos a los críticos dando vueltas en sus coches o al presidente viajando en coche para cumplir su palabra?

Evidentemente los contrastes no son parejos. Y hay que reconocer que los asesores de López Obrador por el momento le llevan ventaja a la oposición, aunque aún, falta el regreso por carretera. Y nadie se detiene a pensar si el Covid-19 está enterado y respetará la gira.

O por lo menos, así me lo parece.

losperiodistas.com.mx@gmail.com