Published On: Mar, Dic 22nd, 2020

Preservar el territorio rural, lucha contra la desigualdad y la pobreza

  • Es menester apoyar a las personas de escasos recursos ante los desastres naturales y planes de desarrollo inmobiliario.

Los efectos colaterales del temblor ocurrido en Oaxaca en septiembre del 2017 siguen afectando a la zona. Miles de personas han perdido sus viviendas y los planes de reconstrucción por parte de las instituciones gubernamentales no han sido suficientes para restituir el patrimonio demolido.

Bajo este contexto y como parte del ciclo de conferencias Ciudad. Territorio. Patrimonio, el Departamento de Arte, Diseño y Arquitectura (DADA) de la IBERO Puebla realizó la octava ponencia titulada: Gestión Integral de Riesgo en contextos patrimoniales. El coloquio fue liderado por la Mtra. Isadora Hastings García.

La maestra egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lleva una década como directora en Cooperación Comunitaria CC ONG México A.C. Las actividades de esta organización están enfocadas e reducir las vulnerabilidades de las zonas rurales de México e impulsar mejores condiciones de vivienda.

“La vivienda tradicional en muchos lugares ha sufrido cambios al perder los saberes originales”. Isadora Hastings planteó que la combinación de la desconfianza por parte de los pobladores para reconstruir sus casas, así como la mala gestión de las empresas de bienes raíces que ven la pobreza como una oportunidad para lucrar, daña la preservación del patrimonio.

Durante su presentación, Isadora Hastings compartió con el auditorio que a raíz de los desastres naturales que han sucedido en los últimos años en el sur del país, muchas personas se han visto forzadas a migrar hacia nuevos espacios carentes de sus tradiciones culturales.

Para la Directora y Fundadora de la ONG es importante preservar estos espacios originarios, porque con la expansión de proyectos de construcción en los que se aglomeran a los habitantes en espacios minúsculos erigidos todos de la misma forma, la pérdida patrimonial es brutal.

“Estos nuevos espacios a los que se trasladan tienen menor normativa y la marginación no ha alcanzado la participación de los gobiernos y poblaciones en este tipo de atrocidades”. Hastings argumentó que la ausencia del diseño participativo en estos complejos edificados genera más conflictos que beneficios.

Construir con consciencia crítica

En ese sentido, la arquitecta de la UNAM estipuló durante el coloquio la urgencia de generar proyectos más amigables con la naturaleza y la cultura de los locales. Expuso que, en caso de pretender gestionar una intervención arquitectónica en una zona rural, es indispensable tomar en cuenta las opiniones de los residentes para evitar complejizar aún más su situación.

El sismo de 2017 nos dejó muchas lecciones […] numerosos estudiantes de arquitectura salieron a los pueblos a ayudar a demoler las viviendas pensando que estaban ayudando y sin conocer en muchos de los casos que estaban destruyendo el patrimonio arquitectónico de los pueblos”.

La Mtra. Isadora Hastings estipuló que a partir de los eventos ocurridos hace tres años, ha habido un incremento de la participación estudiantil en proyectos rurales que buscan reconstruir, pero que al mismo tiempo cuentan con una mayor consciencia sobre lo que significa ese patrimonio para los pobladores.

La última conferencia del ciclo fue un recordatorio sobre por qué es elemental planificar siendo sensatos. “Pensar la vivienda como un sistema conectado con otras escalas del barrio, ciudad y territorio es muy importante”. Hastings concluyó su intervención abogando a favor de la inclusión y la igualdad.