Published On: Vie, Ene 12th, 2018

Pobreza y migración tema del encuentro entre el Presidente de FIDA y el papa Francisco

Roma.- A tan solo días de renovar su petición por que se respeten los derechos de los migrantes, el papa Francisco sostuvo una reunión privada con Gilbert F. Houngbo, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), durante la cual se abordó la importancia de invertir en el desarrollo rural con el objetivo de crear oportunidades para algunas de las personas más pobres del mundo.

Desde que Houngbo asumió la Presidencia del organismo especializado de las Naciones Unidas en abril de 2017, el FIDA se ha embarcado en un ambicioso plan orientado a aumentar su impacto e intensificar su labor en los ámbitos del empleo juvenil, el empoderamiento de la mujer, la nutrición y el cambio climático, lo cual implica ir más allá del desarrollo agrícola para transformar económicamente las zonas rurales de tal manera que las personas encuentren incentivos para permanecer en ellas y no migren a las ciudades y otros sitios.

“La mayor parte de la población de los países de bajos ingresos vive en zonas rurales y al menos la mitad, o incluso más, está formada por jóvenes”, ha dicho Houngbo antes de su encuentro con el papa Francisco. “Este fenómeno tiene consecuencias para la migración económica. No creo que la migración pueda o deba frenarse, pero si queremos que sea una opción para las personas y no un acto al que se vean forzadas, tenemos que dar esperanza a los jóvenes y crear posibilidades para ellos”.

En artículos periodísticos del lunes se citaron las palabras del papa, quien manifestó que “la mayor parte de los emigrantes preferiría estar en su propia tierra, mientras que se encuentran obligados a dejarla a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental”.

Según Houngbo, el ciclo de la migración puede revertirse. Al respecto, hizo alusión a informes periodísticos recientes sobre emigrantes que volvían a las zonas rurales de África para practicar la agricultura tras enterarse de cómo habían prosperado sus vecinos y familia. En muchos casos, el éxito de estas experiencias es consecuencia de las inversiones del FIDA.

Aunque esta es la primera vez que el Presidente del FIDA y el sumo pontífice se reúnen en privado, ya se habían encontrado unos meses atrás en un evento relacionado con el Día Mundial de la Alimentación que tuvo lugar en Roma en octubre, y durante el cual se había subrayado que tanto el hambre como la migración estaban aumentando en el mundo, en gran medida a consecuencia de la pobreza, la desigualdad, los conflictos y el cambio climático.

En dicha ocasión Houngbo había expresado: “Las desigualdades y la falta de oportunidades en las zonas rurales son una de las principales causas de la pérdida de uno de los bienes más preciados que poseen las comunidades: los jóvenes”. El Presidente apeló a continuación a que se continuara invirtiendo en la transformación rural que permitirá a millones de jóvenes forjarse una vida mejor.

Alrededor de 3 100 millones de personas viven en las zonas rurales de países en desarrollo. Si bien constituyen alrededor del 40 % de la población mundial, representan más del 75 % de la población más pobre y hambrienta del mundo. La mayoría depende de la agricultura en pequeña escala para su vida y sustento.

El FIDA invierte y trabaja junto a los gobiernos para desarrollar programas que ofrezcan un aliciente para que las personas, especialmente los jóvenes, se dediquen a la agricultura, por medio de oportunidades de capacitarse y acceder a los mercados y la financiación.

“Algún día me gustaría ver que los jóvenes, por sí solos o en grupos pequeños, se sienten igualmente entusiasmados de comenzar una empresa vinculada con el sector agrícola, que por el encanto con que los seduce la ciudad,” expresó Houngbo.