Published On: vie, Abr 26th, 2019

Otro México es posible, si se transforma la violencia con arte: experta

Cuando se encendieron los ánimos y empezó la discusión, lo que sería otro juego más de frontón en Tepito terminó con el asesinato de un amigo de Belem ‘Sckrots’ Maytorena Espinosa, artista plástica nacida en el vecino barrio de La Lagunilla. Pese a que toda su infancia y adolescencia las vivió en ese entorno violento, la muerte de su amigo llevó a Belem a cuestionarse en voz alta y con desesperación “por qué tanta violencia”.

Por su experiencia como colaboradora de los talleres Escuela de Paz Tepito, ‘Sckrots’, licenciada en Artes Plásticas y Visuales, egresada de La Esmeralda, fue invitada a participar en el conversatorio ‘Educación y cultura de paz’, organizado por la Vicerrectoría Académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En una entrevista que concedió a la IBERO, al final del conversatorio, Belem compartió que, aunque fue “un relajo” en su adolescencia, ha logrado ir canalizando todas sus emociones a través del arte. Desde entonces, y hasta ahora, “si me surge algo, al grado de gritar ‘¡ahhh!’, me digo, espérate, qué sientes, por qué lo sientes, desde dónde viene, qué puedes hacer para que se vaya esta sensación”.

A partir de sus propias vivencias, ‘Sckrots’ afirma que es posible transformar la violencia con y en arte; y eso es parte de lo que ahora hace con Escuela de Paz Tepito, donde busca cambiar el enfoque de las personas, desde la niñez.

“Mi última pieza que hice se llama Somos un producto del barril. Del juego a la identidad, que es un video, collage y audio, en el que trabajé con fotos de los años 80 y 90. Para hacerlo tuve que estar en el barrio, en los espacios donde jugaba, recordando esos juegos”.

Pero Tepito no es como en cualquier otro lugar. Por ejemplo, ahí cuando los niños jugaban ‘policías y ladrones’ lo hacían con todo un contexto alrededor, de piratería y ‘fayuca’, con pistolas y esposas (estás sí, de juguete), y donde detener al ‘ladrón’ no se limitaba a tomarlo de la mano, sino que incluía golpearlo; “es como una minipelícula la forma en que nos echábamos los juegos”.

Con Somos un producto del barril, Belem atiende la necesidad de recuperar los espacios de juego dentro de los barrios de la Lagunilla y Tepito, pero desde un enfoque de la no violencia, al darles a sus habitantes “las herramientas y distintas posibilidades de oficio y reflexión que nos ofrecen el arte y la artesanía”.

‘Sckrots’ sabe que el cambio es “paso a pasito”, y que “hay niños o adolescentes que te van a seguir la onda y van a decir ‘bueno, voy a ver qué hay por acá’; y otros que no, van a seguir en lo mismo (la violencia). Pero siempre creo que el tener fe, el creer y el pensar que va a pasar; va a pasar. Porque siento que cuando uno decreta algo, se hace”. 

Como Belem, otros también quieren el cambio. Amigos de ella, que residen en los multifamiliares de La Lagunilla, de Libertad, donde ‘Sckrots’ vivía, están hartos de la violencia. Esa unidad, que era uno de los lugares tranquilos en el barrio, ahora es un sitio muy violento y está considerado un foco rojo, donde la gente está harta de ver asesinatos, y que los narcos, cuando quieren, se apropian de la casa de alguien.

“Al ver que nosotros, con Escuela de la Paz, llegamos proponiendo otras posibilidades, otras herramientas, la comunidad se integra y dice ‘está padrísimo que nuestros hijos puedan ver más allá de lo que hay aquí’.

Sí, otro México es posible, si se transforma la violencia con arte. Belem por cuenta propia comenzó a dejar atrás la violencia por medio del dibujo. Su gusto por el arte la llevó a inscribirse a un Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (Cecati) para aprender serigrafía, luego estudió técnica artesanal de estampado en la Escuela de Artesanías del INBA y posteriormente entró al Museo de la Estampa, donde le dijeron que le hacían falta técnica, leer más y reflexionar, y entonces ingresó a La Esmeralda.

Por sus habilidades artísticas, ‘Sckrots’ ha participado con su obra en exposiciones colectivas en el Museo de la Estampa de la Ciudad de México, en el Centro Cultural Clavijero en Morelia, en el Museo Casona Spencer en Cuernavaca, en el Centro Nacional de las Artes y en la Cámara de Diputados. Actualmente realiza la serie ‘Barrio pa’l barril’ y trabaja en el taller de la artista Silvia Barbescu.