La presidenta de México, Claudia Sheinbaum explicó cómo impacta el arancel anunciado el día de ayer por parte del Gobierno de Estados Unidos en la economía mexicana, tras su reunión con el representante estadounidense, Jamieson Greer.
De acuerdo con la mandataria, el encuentro con el funcionario de EEUU, fue catalogado como “una muy buena reunión”, donde se avanzaron diversos temas coordinados con la nueva visión de proteccionismo e imposición de gravámenes del país vecino al resto del mundo, en el marco de la tercera revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Posteriormente, se anunció un impuesto del 10% para el país, junto con Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido, debido a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzado.
Durante la mañanera del pueblo de este 24 de julio en Morelos, la jefa de Estado especificó las afectaciones de la política arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca el pasado enero de 2025.
La líder mexicana recordó que a lo largo de los primeros meses sostuvo llamadas telefónicas con el mandatario estadounidense, donde acordaron un tarifa cero para todos los productos dentro del tratado de libre comercio, mientras que para los artículos que no formen parte se impuso un 25%, principalmente para el sector automotriz, el acero y aluminio.
Posteriormente, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos notificó que estas acciones no tenían validez legal, por lo que fijaron una fecha de vencimiento al arancel del 10% establecido a nivel global, cumpliendo su vigencia este 24 de julio.
“Solamente era por tres meses. Entonces, sustituyen este arancel por este nuevo arancel, que se llama el trescientos uno, a partir del decreto que se expide, vinculado con el trabajo forzado, no en México, sino en cualquier lugar del mundo y que se importen productos que tengan trabajo forzado”, señaló Sheinbaum.
La nueva tarifa arancelaria no tendrá un impacto significativo en la economía mexicana, debido a que es un gravamen que ya estaba establecido en la relación comercial entre ambos países.
“En este momento no tenemos nuevo arancel del que ya teníamos previamente y estamos trabajando con Estados Unidos, pues para poder llegar a un acuerdo de largo plazo en esta nueva visión que tiene el gobierno de los Estados Unidos”, finalizó la mandataria mexicana.
Dentro del marco de las negociaciones comerciales del T-MEC, EEUU ha establecido su prioridad en el endurecimiento de las reglas de origen para la industria automotriz.
Actualmente, los vehículos exportados enfrentan un arancel del 25%, aunque este se reduce en función del contenido fabricado en territorio estadounidense, de acuerdo con una disposición unilateral del gobierno de ese país. Esto ocurre debido a que la producción de automóviles se desarrolla de manera integrada entre ambos países, con componentes que cruzan la frontera en distintas etapas de fabricación.
De acuerdo con lo expuesto por las autoridades mexicanas, la propuesta consiste en elevar el requisito de contenido regional, pasando del 70 al 90%. Sin embargo, México busca que ese porcentaje considere de manera conjunta la producción realizada tanto en territorio mexicano como en Estados Unidos, en lugar de reconocer únicamente el contenido estadounidense a favor de su política arancelaria.










