Published On: Vie, Mar 18th, 2011

Museo Amparo prestó piezas para exposición Seis ciudades antiguas de Mesoamerica

La exposición “Seis ciudades antiguas de Mesoamérica. Sociedad y medio ambiente”, integrada por 411 objetos, reúne piezas de las culturas maya, totonaca, zapoteca, mixteca, teotihuacana y mexica.

 Importantes enclaves del desarrollo en América como Monte Albán, Palenque, El Tajín, Teotihuacan, Tenochtitlan y Tlatelolco conforman la exposición Seis ciudades antiguas de Mesoamérica. Sociedad y medio ambiente, inaugurada en la Sala de Exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología para mostrar al público, con 411 piezas, cómo las sociedades prehispánicas lograron controlar la biodiversidad para crear grandes urbes.

 “El objetivo es que uno admire verdaderamente la diversidad mesoamericana porque cada una de las ciudades tiene una manera de hacer su escritura, un lenguaje, un estilo de hacer la arquitectura y arte pero al mismo tiempo cómo permanecieron unidos, con conceptos comunes.

 Explicó la directora del Museo Nacional de Antropología, Diana Magaloni, que la exposición presenta objetos arqueológicos de reciente hallazgo o que tuvieron un importante proceso de restauración entre los que se encuentran la máscara mortuoria de la Reina Roja hecha con teselas de malaquita, jadeíta y obsidiana, hallada en el Templo XIII de Palenque en 1994; los fustes de los pilares del edificio de las columnas de El Tajín que narra la llegada del gobernante Trece Conejo; la escultura del dios viejo del fuego, Huehuetéotl, considerada la más completa, hallada en las inmediaciones de la zona arqueológica de Teotihuacan y el Tablero del Templo de la Cruz Foliada de Palenque, la cual se ha podido descifrar en más de un 90 por ciento, y que recrea un rito realizado por K´inich Kan B´ahlam, entre otras importantes piezas.

 Sin embargo, de entre todas estas piezas, Magaloni destacó tres dinteles de madera que pertenecieron a un edificio de Tlatelolco hace 800 años. “Es una procesión puede ser dioses que están sosteniendo el Sol que hace 14 años están en proceso de restauración y que el arqueólogo Salvador Guilliem tuvo la generosidad de prestar”.

 La curaduría general de la muestra corrió a cargo de Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 El recorrido inicia con la sala Culturas Originales que exhibe piezas originarias de Egipto, China, Mesopotamia y el área Andina y Mitos Originarios que explica la cosmogonía prehispánica sobre el origen del universo para continuar con las salas dedicas a cada una de las ciudades en las que se reproduce las características arquitectónicas de sus espacios ceremoniales y residenciales como la recreación de una tumba zapoteca, las canchas de juego de pelota de El Tajín y de un conjunto residencial teotihuacano con sus muros pintados, además de mostrar las características de su sociedad, escritura, arte, desarrollo científico y control económico.

 También se pueden observar audiovisuales con los oficios más representativos como la orfebrería en Monte Albán, el estuco en Palenque, la pintura mural en El Tajín, la cerámica en Teotihuacan, la plumaria en Tenochtitlan y el comercio en Tlatelolco.

 Alfonso de María y Campos subrayó: “Cada una de esas seis ciudades, que vivieron diferentes épocas, tuvieron que enfrentarse a un medio ambiente diferente, y cada una tuvo que solucionar su relación con el medio ambiente y la naturaleza de una forma diferente”.

 A pesar de que Monte Albán (400 a.C.-1200 d.C.) se desarrolló en una región montañosa de Oaxaca, El Tajín, Veracruz (600-1200 d.C.) se ubicó en tierras húmedas de la Costa del Golfo, Tenochtitlan (1325-1521 d.C.) y Tlatelolco (1337-1521 d.C.) en un medio lacustre y Teotihuacan fue una de las ciudades más habitadas con cerca de 100 mil residentes, Diana Magaloni consideró que la exposición permitirá encontrar rasgos comunes entre estas ciudades.

  “Todas tienen la práctica de juego de pelota sustentada en una cosmovisión, una manera de ver al mundo que coincide que la unión y la lucha de los opuestos de las fuerzas diurnas con las nocturnas que sostienen el universo, la otra cosa que comparten es la idea de la creación del universo, y el origen mítico de las ciudades como si fueran marcadores espacio-temporales”.

 Las piezas provienen de 17 acervos de museos como el Museo Nacional de las Culturas, el Museo del Templo Mayor, el Museo de las Culturas de Oaxaca, Museo Amparo (Puebla), Museo Regional de Antropología “Carlos Pellicer Cámara” y el Museo Ventura Marín Azcuaga (Tabasco).

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