Published On: Jue, Mar 31st, 2011

Mimetizarse o mutar: esa es la cuestión

Si algo ha traído el mentado cambio en los sexenios panistas, es la insoportable fatuidad con la que algunos quieren justificar la campechana manera en la que van de un partido a otro, dejando en el olvido identidad partidista, congruencia política y hasta dignidad personal. Con tal de no estar fuera de la sagrada nómina oficial, más de un político de conocida trayectoria, ha cambiado de partido bajo la premisa de “renovarse ó morir”.

 Concepto maniqueo con el cual pretenden justificar una deslealtad al grupo político que los cobijó hasta encumbrarlos así como una obvia traición al partido que les permitió ocupar cargos político-administrativos por años. Muchos han sido los casos donde vemos que la ideología se va como agua de retrete y sin importar los años de militancia en un partido, si no salen favorecidos por encuestas ó el voto de calidad del líder moral en turno, entonces salen con la sorprendente actitud de quien prefiere mimetizarse con sus otrora enemigos políticos ó de plano mutar en ellos, antes que sufrir osteoporosis institucional ¡Eso ni hablar! Aún cuando hay casos de disciplina y unidad inquebrantable que logran un exitoso resultado electoral, con el consabido reparto de posiciones a todos los grupos de un mismo partido político, hay quienes se arredran ante el menor cosquilleo que amenace su bolsillo.

 No es nada personal, mimetizarse ó mutar, es la cuestión. Y el salto de un partido a otro, no es algo personal. Es un asunto de negocios; nada más ¡Que tal! El registro de Eruviel Ávila en el Estado de México demostró dos cosas: Que Peña Nieto está preparado para ir tras de Los Pinos y que sabe cómo se debe gobernar exitosamente manteniendo sin resentimiento alguno, a la militancia que lo hizo Gobernador. Seguramente no fue nada fácil decidir qué Eruviel garantizaba la victoria del tricolor en esa entidad, por encima del guapo Alfredo del Mazo. Peña Nieto hizo que los demás aspirantes declinaran y se sumaran al proyecto de Eruviel. La lección de política que con ello dio a todos los priístas del país es que sabe diferenciar entre afectos y efectos; entre discursos y hechos.

 NO quiere sorpresas desagradables para la elección que se avecina. Mucho menos cuando está consciente que de ello depende su futuro político. Peña Nieto ha encontrado la forma ideal de generar una animosa expectativa en torno a su casi palpable oportunidad de verse despachando en Los Pinos. Tan animosa que ha evitado así fracturas y dobleces entre sus correligionarios. Algo que siempre es bueno considerar cuando se tiene una oposición obstinada en cerrarle el paso a toda costa. Lamentablemente para los aliancistas irredentos su famosa consulta terminó en un fiasco. Un rotundo fracaso.

 El Estado de México representa un bastión esencial en la vida institucional del tricolor. Especialmente luego de haber tenido fuertes descalabros como los de Oaxaca y Puebla donde la traición y el entreguismo fueron determinantes para dejar en manos de los aliancistas el poder en ambas entidades. Guerrero fue otra muestra más de lo que implica favorecer a un grupo ó a un amigo. Que Ángel Aguirre haya decidido chaquetar en el último minuto porque sabía que tenía TODO para ganar, justifica plenamente su acción.

 Lo penoso de este caso, es que por lo visto el priísmo guerrerense prefirió maquillar la verdad respecto al posicionamiento real de los primos en competencia. El resultado ya es historia. La misma que hace muchos años nos recetó un talentoso Ricardo Monreal Ávila; otrora tremendo defensor del priísmo nacional y actual enemigo acérrimo de quienes confabularon en su contra para evitar lo que su destino YA tenía escrito: ser Gobernador de Zacatecas. De priísta a priísta, es obvia la diferencia para hacer política de grandes ligas.

 La ejemplar actitud asumida por todos los contendientes en la designación por el Estado de México sirven incluso de pretexto al propio Alejandro Encinas, quien ha jurado por los clavos de Cristo, que NO irá a una campaña si no es bajo las siglas únicamente del PRD. En cambio, un patético Bravo Mena, prefiere olvidar su radicalismo como yunquista, antes de perderse una lanita por jugarle al bipartidista (PAN-PRD). Para él, la mentada alianza perpetrada por los cancerberos de Ebrad y Calderón- vía Zambrano y Madero-es más conveniente hacerla de patiño en el Estado de México que su lealtad al partido ultraconservador por el que hasta ayer, se desgarraba las vestiduras. Ser congruente cue$ta. Y mucho.

 Pero al final del día, la dignidad NO tiene precio y vale la pena. Eruviel Ávila fue palomeado por la poderosa Gordillo y será ampliamente respaldado por el PANAL mientras los aliancistas PAN-PRD se quedarán con un palmo de narices. Ergo, la elección del 2012 sigue viéndose harto promisoria para Peña Nieto y su gaviota.

 Lo de Eruviel, fue todo un acierto. Como también es un acierto y un mérito tremendo mantener la frente en alto sin sucumbir a las tentacione$$$ que la mimetización ó la mutación ofrecen. El respeto de los demás- incluidos los oponentes, es un lujo que pocos nos podemos dar.

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