Published On: Jue, Jul 30th, 2020

México tendría 7 millones de casos de COVID-19: especialista del Centro Johns Hopkins

En uno o dos días, México superará al Reino Unido como el foco con el tercer mayor número de muertes de COVID-19 a nivel mundial. En una nación con relativamente pocas infecciones reportadas, eso es una gran señal de alerta.

Según las cifras oficiales, una de cada nueve personas diagnosticadas con la enfermedad en México muere. Según Amesh A. Adalja, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, eso significaría que el virus es mucho más mortal en México que en otras partes -y no hay razón para pensar que ese es el caso- o bien, el número de infecciones notificado es una cifra muy baja.

Con los datos disponibles en todo el mundo, por imperfectos que sean, Adalja dice que es justo estimar una tasa media de mortalidad del 0.6 por ciento para la enfermedad. Aplicando esa proporción a las cifras de fatalidad de México, el recuento real de casos puede ser más cercano a 7.1 millones. Aunque muchos de ellos probablemente serían leves o asintomáticos, todavía podrían ser contagiosos, dijo. Las muertes de México por el virus suman 44 mil 876, la mitad de la de Brasil, que tiene más de seis veces más casos. Las infecciones mexicanas son sólo 408 mil 449 frente a 2 millones 552 mil en Brasil.

“El brote está fuera de control”, dijo Adalja. “Si no se están aplicando pruebas, trazabilidad, aislamiento, va ha haber cadenas de transmisión que afectarán a personas vulnerables y habrá altas tasas de hospitalización y muerte”.

En toda Latinoamérica, 4.44 millones de personas han contraído el virus. Estados Unidos, que también ha enfrentado dificultades en su respuesta contra el COVID-19, encabeza la lista a nivel mundial, con 4.36 millones de casos.

Además, las tasas del llamado ‘exceso de muertes’ en México muestran que incluso las cifras de mortalidad pueden ser inferiores a la realidad. Un análisis en 20 de los 32 estados de México reveló que, entre el 15 de marzo y el 27 de junio, hubo un exceso de muertes de 71 mil 315 personas, 55 por ciento más de lo esperado sobre la base de datos de años anteriores, según un estudio presentado durante el fin de semana por las autoridades sanitarias. Unas 22 mil 400 de ellas fueron contabilizadas como muertes por COVID-19.

Si bien una parte del ‘exceso de muertes’ puede haber sido causada por el coronavirus, probablemente los hospitales sobrepasados y pacientes que postergan la visita al médico por temor a contagiarse también contribuyeron a que murieran más personas de lo habitual. Estudios similares en todo el mundo han llegado a conclusiones similares a esos resultados.

Pero en México, las autoridades de salud también han reconocido abiertamente que no están ni remotamente cerca de realizar la cantidad de pruebas recomendada por las autoridades mundiales de salud global, ni planean hacerlo. El país latinoamericano ha decidido obstinadamente no realizar pruebas a gran escala y, en su lugar, realiza exámenes solo a los pacientes más enfermos. El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de México, Hugo López-Gatell, dijo a fines de mayo que cualquier otra cosa sería “un desperdicio de tiempo, de esfuerzo, de recursos”.

De las pocas pruebas que se realizan, muchas tardan hasta un mes en procesarse en colapsados laboratorios, según un informe de Animal Político.

“No hay ninguna medida de salud pública que se pueda tomar con pruebas que se han realizado hace un mes”, señaló Adalja. “La persona no se va a sentar en casa por un mes esperando una prueba”.

Lo que sucede en otras partes de América Latina:

El Ministerio de Salud de Brasil espera recibir la primera de tres entregas de la vacuna experimental de la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca a más tardar la primera quincena de diciembre, dijo a CNN Brasil el secretario de Vigilancia Sanitaria del Ministerio, Arnaldo Correia de Medeiros. En total, Brasil recibirá 100 millones de dosis hasta marzo o abril.

Argentina reportó sus primeros casos de contagios por COVID-19 en un puerto clave de productos básicos. Cofco International y Bunge se vieron obligados a paralizar actividades en las terminales del río Paraná, centro argentino para el envío de harina de soja para pienso y aceite de soja para cocina y como biocombustible. Las operaciones de la exportadora local Vicentin también se vieron interrumpidas después de que empleados dieran positivo.

Colombia registró el mayor número de casos diarios de coronavirus desde que comenzó la pandemia, según datos del Ministerio de Salud del país. “La flexibilización de las medidas de aislamiento preventivo llevó a que circularan más personas y, en consecuencia, que existan más casos”, dijo en una entrevista telefónica Carlos Enrique Trillos, epidemiólogo y profesor de medicina de la Universidad de Rosario, en Bogotá. “También ha habido un aumento gradual del número de pruebas que se han ido realizando, lo que lleva a más detección de casos”.

Volviendo a México, un nuevo informe muestra que la crisis del coronavirus está llevando a más personas a la pobreza. La pérdida de empleos y las dificultades económicas se traducen en que 55 por ciento de la población económicamente activa no puede pagar la canasta básica de alimentos, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Esa cifra se situó en 36 por ciento en el primer trimestre, aunque las cifras no son estrictamente comparables, ya que la pandemia obligó a un cambio en la forma en que se realizan las encuestas.