A quince meses de guardar silencio, finalmente Javier López Zavala, habló y dijo estar seguro de que el factor principal de su derrota electoral se llamó Mario Marín Torres, recalcando, que si bien profesa respeto y agradece que le haya permitido trabajar en dos puestos de primer nivel en su gabinete, ahora ya no lo ve como su líder político.
Es así como ahora, el ex secretario de Gobernación, y ex candidato a gobernador por la alianza «Puebla Avanza», también descubrió que la mala elección de algunos candidatos a presidentes municipales y diputados influyó en los resultados del 4 de julio del 2010.
Reveló que, en ese entonces, él tenía el «termómetro en la mano» de los que deberían ser postulados a esos cargos, «pero no se le permitió ver eso».
El secretario adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, dijo: «Y hoy reitero, el proyecto de Javier López Zavala se llama Proyecto Zavala, que es un proyecto del pueblo, donde sólo buscamos servir y hacerlo, como lo hemos hecho siempre, de cara al pueblo, de la mano de la ciudadanía, pero, sobre todo, con honestidad y transparencia. Quiero seguir sirviendo a Puebla. No quiero a nadie que no sea el pueblo junto a mí».
Respecto a, en qué momento se da esta separación, López Zavala señala: «Él (Mario Marín) merece mi respeto, como todos los ex gobernadores. Yo le agradezco la oportunidad que me dio de haber trabajado junto a él. Sin embargo, digo, es como en la casa, ¿verdad? El bebé, el joven, el adulto, se casa y busca casa aparte. No le veo nada de raro. Mi campaña no es en contra de él, ni en contra de nadie, sino a favor de los poblanos, una campaña de respeto».
También asegura que si el gobernador no hubiera sido Marín, y si el caso Lydia Cacho no hubiera existido, el hubiera ganado, porque la campaña del PAN, la campaña negra, la campaña sucia no fue en contra de Zavala, fue en contra de él (de Marín). En ningún momento dijeron sacaremos a Zavala de la campaña, dijeron sacaremos a Marín de Casa Puebla, ésa era la campaña.
Para López Zavala, chiapaneco de nacimiento y poblano por decisión, la elección de los abanderados priístas careció de un efectivo proceso de cicatrización, el cual no podía realizarlo desde la candidatura a gobernador: «a mí, cuando me ha tocado ser coordinador (de campaña), esa tarea la hago yo, la hacen los que están conmigo, pero no puedes ser pianista, bajista, guitarrista y baterista al mismo tiempo».
Sobre quién metió mano en el proceso de selección de candidatos, dijo que muchos tuvieron que ver. Las encuestas no estuvieron en mis manos, pero el partido sí tuvo las encuestas y entre el partido y otros actores políticos, vieron los candidatos.









