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La lectura es rebeldía, sueño apostado, no es conocimiento solamente, como se les intenta inculcar, además es fundamentalmente el placer: Fritz Glockner
Durante su visita a Puebla, el escritor Paco Ignacio Taibo II, recordó algunas de las lecturas que ha realizado durante su vida, al inicio de su plática dijo que ha dado muchas conferencias últimamente, por lo que «estoy saturado de oírme a mí mismo, eso es muy común en el mundo académico, uno tiene una vaca y la ordeña durante 25 años, hasta que la vaca ya no da más, pero no hay nada más peligroso que hartarte de ti mismo, quiero contar las cosas que no me he oído, soy lo que he leído».
«Soy el niño que a los cinco años leyó apasionadamente la historia de Robin Hood y a pesar de que mis elementos de comparación, tenían materiales débiles y que la imagen de un hombre en el bosque con faldita, no era el prototipo del uniforme que me interesaba, sí lo eran las flechas y la puntería infalible, que marcó mi vida»; recordó a un escritor que dijo: «es mucho más honesto robar un banco, que fundar un banco»; Taibo, expresó: «No sé si sea honesto robar bancos, pero fundar bancos, no, eso está clarísimo, luego vino el FOBAPROA y demostró que Robin Hood tenía razón y los bancos no».
«Desde entonces, me acompaña vestido ridículamente desde la infancia, me acompañan muchas cosas extrañas».
«Uno de mis héroes fue el Capitán Tormenta de Emilio Salgari, quién tenía a su amigo y fiel compañero, yo es algo que extraño mucho en la política contemporánea que uno no tiene uno a su fiel amigo y compañero, pero descubrí que el Capitán Tormenta era una mujer, ¿cómo vas a ser machista si a los cinco años tu héroe el Capitán Tormenta es niña? y luego vino el movimiento de 1968 y la conclusión lógica era que compañeros y compañeras éramos lo mismo».
«La gran batalla de las mujeres fue, no solo por salir a la calle en términos de igualdad, sino por ganar la pelea en sus casas, para poder legitimar su derecho a su participación política, saliendo de ventanas y por árboles; también leí el Diario de Ana Frank; un feminista perverso soy yo eres lo que lees».
«Me sorprende cuando dicen, ‘lo leído y lo vivido’, ¿dónde está la diferencia?, lo leído es parte de lo vivido, se integra a tu vida, ¿quién es más real?, ¿un tipo que llamaba Miguel de Cervantes que era manco o el Quijote, que no lo era?, quién es más real en términos del imaginario colectivo, de formar parte de nuestras vidas, de poder».
«Leer para mí ha sido un acto de educación sentimental, de recuperación de información, de creación de una columna vertebral para recibir las maldades de la sociedad en la que vivo; soy de la izquierda, pero de esa de los Tres Mosqueteros, si revisamos el libro, uno se da cuenta de que se la pasaban en peleas de cantina, espadachines de José Alfredo Jiménez y el objetivo real era defender la honra de una reina medio piruja, son mi héroes, pero además, unidos siempre por la fraternidad, por el sentimiento de grupo y creo que es mucho mejor una reina piruja que un rey pendejo, una tradición de la monarquía francesa, hasta que llegó, la guillotina, que por cierto era un invento de poca madre».
«En Puebla, deberían tener una para algunos gobernadores y en los Tres Mosqueteros, está claro quién es el malo, el Cardenal y como mexicano con la iglesia y con un cardenal Norberto quien sabe qué, escoria del clero, de lo más reaccionario de este país, como cuando uno lo escucha en la tele que hay que meter al bote a todas las embarazadas que aborten, aunque sea producto de violación, uno, se siente claramente protegido por los Tres Mosqueteros, me los imagino actuando en catedral».
«Por cierto, es muy importante hablar con la tele, es más barato que pagar psiquiatra, hubo un tiempo en que le escupía, sino, se vuelve un unívoco y eres como vietmanita contra los aviones grandes».
«La literatura sirve para construir sueños, pero los sueños sirven para construir verdad, posibilidades de pensamiento crítico, utópico, capacidad de resistencia; como el Conde de Montecristo, sus amigos lo traicionan, su mejor amigo le quiere bajar a la vieja y cuando tiene lana ¿qué hace?, ¿pone una cadena de gasolineras, una fábrica de textiles en Puebla?, no, se dedica a organizar la venganza, la venganza es atractiva; para los latinos es sagrada, tenemos grandes pendientes por todos lados, yo que tengo mi lista desde hace años, Salinas, fraudes electorales, tú ten tu lista, en Puebla, tienen una lista más o menos larga, que te abran el cerro de las campanas para tanto traidor que hay en este país».
«La literatura es esta constructora de material, yo leí ‘Todos los hombres del presidente’, que habla del complot ‘Watergate Nixon’, a partir de eso me convencí de que no hay como los sacos de pana con poderes; uno construye su imaginario, de modelos, de opciones, con los que identificar».
«Cuando escribí la biografía de Pancho Villa, tuve una sensación de plenitud, porque había encontrado una defensa contra mis sueños, para eso sirve Pancho Villa, para que cuando aparezca la bruja de Blancanieves y te diga: ‘mijita tengo un negocio para ti, tengo una guerra contra el narcotráfico en perspectiva’, aparece Pancho Villa y le parte media madre de un changadazo; somos de todo».
«No me he doblegado y 30 años de haber sufrido de gobiernos corruptos, asquerosos, mentirosos y represivos no me iban a doblar; Elba Esther es la forma más estilizada de Chucky el muñeco diabólico; todo tiene una doble lectura, no solo en términos literarios, sino en términos de cultura, como el escuchar cantar en un bar gay de Guadalajara, que por cierto es la ciudad más machista y la que tiene más bares gay, convertir a la canción de ‘Un mundo raro’ de José Alfredo Jiménez, icono del machismo, en un himno gay, de la diferencia, reivindicatorio».
«Soy Batman, soy Fuente ovejuna, soy Quevedo, que decía: ‘polvo serás, polvo enamorado’, somos ciudadanos de las metrópolis polvorientas, pero no somos cualquier polvo dice Quevedo, ‘somos polvo enamorado, un pequeño resquicio de esperanza que nunca me abandonará».
Por su parte el escritor poblano Fritz Glockner, al hablar de Paco Ignacio Taibo II, dijo: «La lectura es rebeldía, sueño apostado, no es conocimiento solamente, como se les intenta inculcar, además de conocimiento, fundamentalmente el placer; cuando me masturbaba con ser escritor, leí ‘Los héroes convocados, de Taibo, que es la revancha de la posible derrota del movimiento estudiantil del 68 y me encantó».
«Él es uno de los iniciadores de novela policíaca, con el tiempo nos hicimos amigos, se trata de compartir la palabra, la experiencia, la alegría, compartir las apuestas por la vida misma, tiene una gran producción y gracias a él, México ya cuenta con un autor de biografías de primer nivel».
CLAUDIA CORDERO









