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Momento Diario | En el vértice de Puebla

Libro: La música mexicana para piano de 1810 a 1910 como identidad diversa

redaccion by redaccion
abril 27, 2011
in Culturales

Una representación de los diferentes caminos musicales que surgieron a finales del siglo XIX se encuentra documentada en el libro La música mexicana para piano de 1810 a 1910 como identidad diversa, cuya investigación estuvo a cargo de Aldo E. Tercero.

 El volumen es publicado por la Dirección General de Vinculación Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).

 La obra es resultado de una cuidadosa investigación de Aldo E. Tercero en la Biblioteca de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, el Conservatorio Nacional de Música, la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada y el Archivo General de la Nación; las obras incluidas, fueron seleccionadas por su calidad, creatividad y significado histórico musical.

 El autor señala que la antología representa la diversidad musical existente entre los años de 1810 y 1910 en el repertorio pianístico mexicano, a partir de la cual se destaca la importancia que tenía el instrumento para la élite del país.

 En ese periodo, el piano era un medio de socialización en torno al cual se bebía, se hacían negocios y se escuchaba a las señoritas tocarlo; las obras que fueron compuestas en ese momento dan cuenta de una amplia diversidad cultural.

 Aldo E. Tercero señala que a finales del siglo XIX, en Europa, la ópera evolucionó en diferentes géneros como la zarzuela española, con influencias musulmanas, o la opereta, que se convirtió después en un género ligero como el cabaret.

 Estos géneros llegaron a México y tuvieron gran popularidad. Así como los cantantes europeos vinieron a nuestro país, muchos mexicanos como Ángela Peralta emigraron a trabajar a Europa.

 Entre los intérpretes que actuaron aquí estuvieron Teresita Arbeu, Enzo Leviva, algunos pertenecientes a compañías de ópera que dieron grandes giras por toda la República.

 Otro dato aportado por la publicación señala que en México, al igual que en Europa, se compuso una enorme cantidad de piezas para piano con las formas musicales de moda. Aunque muchas de esas piezas fueron de una calidad deficiente.

 En esa época, en Europa, Federico Chopin era el compositor de música para piano por excelencia, pues sus obras poseían una gran calidad; por ello, en México surgieron autores que emplearon viejas y nuevas formas musicales como berceuse, barcarola, preludios, sonatas, rondós y mazurkas.

 El autor del libro resaltó que los compositores mexicanos que le dedicaron obras al piano siempre tuvieron contacto con los mejores pianistas de la época y evolucionaron a la par que sus similares en Europa en su forma de componer y enseñar.

 El recuento realizado en La música mexicana para piano de 1810 a 1910 como identidad diversa, permite comprender cómo, a pesar de que desde la Conquista y hasta antes de la Independencia, la Iglesia intentó pero no tuvo éxito en reprimir sones que la población cantaba, las composiciones prevalecen hasta nuestros días.

 Para Aldo E. Tercero es interesante que las fiestas, fandangos y mitotes eran una característica de los habitantes prehispánicos del Nuevo Mundo que se conserva dentro de la cultura mexicana, en combinación con las fiestas religiosas españolas.

 El libro ofrece para los especialistas y para el público en general una serie de datos y partituras que abren el panorama de conocimientos sobre el periodo abordado por el autor, además de dar cuenta del intenso intercambio cultural que existía entre Europa y México en el terreno musical.

Tags: Conaculta
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