Published On: Mar, Mar 29th, 2011

Las diferencias de PRI a PRI

El registro de Eruviel Ávila en el Estado de México, demostró dos cosas: Que Peña Nieto está preparado para ir tras de Los Pinos y que sabe cómo se debe gobernar exitosamente junto a la militancia que lo hizo gobernador. Seguramente no fue fácil decidir que Eruviel garantizaba más la victoria del tricolor en esa entidad, pese al despliegue de recursos y encanto que posee Alfredo del Mazo.

 Sin embargo, con ello Enrique Peña Nieto logró contener los ánimos de todos los aspirantes a quienes sin mayor escándalo, hizo que declinaran y se sumaran al proyecto de Eruviel. La lección de política que con ello dio a todos los priístas del país, es que NO quiere sorpresas desagradables para la elección que se avecina. Mucho menos cuando está consciente que de ello depende su futuro político.

 Peña Nieto ha encontrado la forma ideal de generar una animosa expectativa en torno a su casi palpable oportunidad de verse despachando en Los Pinos. Tan animosa que ha evitado así fracturas y dobleces entre sus correligionarios. Algo que siempre es bueno considerar cuando se tiene una oposición obstinada en cerrarle el paso a toda costa. Por fortuna, la mala suerte de los aliancistas irredentos no lograron más que hacer el ridículo en su famosa consulta, cuyo único objetivo era legitimar el entuerto que han venido repitiendo en diferentes entidades.

 Algunas con cierto éxito y otras con resultados absolutamente adversos. El Estado de México representa un bastión esencial en la vida institucional del tricolor. Especialmente luego de haber tenido fuertes descalabros como los de Oaxaca y Puebla, donde la traición y el entreguismo -no como románticamente el senador Melquiades Morales quiere justificar la deslealtad de él y su grupo en Puebla- fueron determinantes para dejar en manos de los aliancistas el poder en ambas entidades.

 Guerrero fue otra muestra más de lo que implica favorecer a un grupo o a un amigo. Que Ángel Aguirre haya decidido chaquetear en el último minuto porque sabía que tenía TODO para ganar, justifica plenamente su acción. Lo penoso de este caso, es que por lo visto el priísmo de esa entidad prefirió maquillar la realidad respecto al posicionamiento real de ambos primos.

 El resultado ya es historia. La misma que hace muchos años nos recetó un talentoso Ricardo Monreal, otrora tremendo defensor del priísmo nacional y actual enemigo acérrimo de quienes confabularon en su contra para evitar lo que su destino YA tenía escrito.

 De priísta a priísta, es obvia la diferencia para hacer política de grandes ligas. La ejemplar actitud asumida por todos los contendientes en la designación por el estado de México sirven incluso de pretexto al propio Alejandro Encinas, quien ha jurado por los clavos de Cristo, que NO irá a una campaña si no s bajo las siglas únicamente del PRD. Para él, la mentada alianza perpetrada por los cancerberos de Ebrard y Calderón – vía Zambrano y Madero- no le convence ni la respeta. Su lealtad al grupo lopezobradorista puede más que exponerse a pelar con el desgarbado Bravo Mena. De esta suerte, pareciera que la guerra entre Calderón y la Gordillo ya dio sus primeros frutos.

 Eruviel Ávila será ampliamente respaldado por el PANAL mientras los aliancistas PAN-PRD se quedarán con un palmo de narices. La elección del 2012 sigue viéndose harto promisoria.

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