Published On: Mié, Jul 29th, 2015

La simpatía y voz de Verónica Ituarte, presentes en la Fonoteca Nacional

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La compositora y vocalista Verónica Ituarte fue la protagonista de una sesión de escucha realizada en la Fonoteca Nacional dentro del ciclo Iconos del jazz en México, donde acompañada del saxofonista autodidacta Eduardo Méndez, el pianista Baldomero Jiménez y el bajista Arturo Luna, recordó su infancia, su primer acercamiento al jazz, su formación con Francisco Téllez y haber trabajado al lado de Juan José Calatayud, una de las figuras emblemáticas del género.

En la sesión dirigida por Pablo Iván Argüello, los asistentes además de conocer de primera mano de Verónica Ituarte su trayectoria, se deleitó con su voz, arrancando fuertes aplausos al hacer gala de su registro vocal y energía con las canciones Lloro, de Rafael Mendoza; Cosas como tú, de Armando Manzanero, y El joropo, de Mario Ruiz Armengol.

La velada musical inició con la interpretación de Love the fall al piano por la artista con 30 años de trayectoria quien se dijo emocionada de estar en la Casa de los Sonidos de México, espacio donde han estado grandes figuras de la música, lo cual la hizo sentirse alguien importante.

La charla se remontó a su infancia, la cual Verónica Ituarte describió como tranquila y exacerbada. “Tuve unos papás a los que les gustaba la música y el arte. Mi padre, Pepe Ituarte, pintaba y dibujaba; recuerdo que cuando acomodaba su caballete se acompañaba de música clásica y descubrí que los sonidos te trasladan a diferentes lugares; mi madre Silvia también dibuja y canta padrísimo”.

La intérprete, quien actualmente radica en Pachuca, Hidalgo, comentó que el haber desarrollado una infancia en ambiente familiar y amoroso provocó su relación al universo de la música. “Hay muchas cosas que rodean el acercamiento al jazz, sentir la alegría de percibir el swing, me tocó una infancia llena de pinturas, cariño y olor a óleo, y creo que ahí empieza mi relación con el jazz, sin saber que eso era”, explicó Verónica Ituarte.

La cantante ahondó que un ambiente así influyó “mucho” para que ella se dedicara al jazz. “Lo que tú captas cuando eres niño en tu entorno si te deja huella el resto de tu vida para bien o para mal, ya la conciencia de querer ser cantante fue cuando acabé la prepa y me encuentro con un libro de orientación vacacional de la UNAM y ahí descubro que existía la licenciatura en canto en la Escuela Nacional de Música, donde estuve de 1975 a 1981”, compartió la también docente.

Verónica Ituarte indicó que a finales de los setentas e inicios de los ochenta sólo se conocían como escuelas de música el Conservatorio Nacional, la Escuela de la UNAM, y la “escuela de la vida”, que eran los restaurantes.

“Estuve en El Arcano, ya desaparecido, lugar por donde pasaron muchos artistas; fue también una especie de oportunidad de estar probando las nuevas ideas, arreglos, en realidad por eso son las escuelas de la vida”, expuso.

Compartió que al pianista Francisco Téllez le surgió la idea de hacer una escuela de jazz, porque cuando empezó en el género nadie quería compartir información, por lo cual sentía que había mucho egoísmo en esa parte, fue así como el pianista empezó a abrir sus talleres de jazz en la Escuela Superior de Música.

“Francisco Téllez un día llegó a la Escuela Nacional a dar una charla en la que nos platicó sobre cómo trabajaba con los instrumentistas y entonces le pregunté ‘¿y los cantantes?’, por su expresión descubrimos que en ellos nunca había pensado”, apuntó Ituarte.

En la sesión, donde los músicos Arturo Luna y Baldomero Jiménez recordaron cómo conocieron a Verónica Ituarte, al tiempo que le agradecieron que ahora tengan la oportunidad de estar en su staff de trabajo; también evocaron al maestro Juan José Calatayud, quien invitó a la intérprete, en el año de 1983, a participar en un festival.

“Recuerdo que Calatayud llegó a la Escuela Superior de Música sustituyendo a una maestra. Francisco Téllez lo invitó al taller y yo traía un libro de Mozart, porque mi maestro de cantó me lo pidió; él quiso hojearlo y después supe que era fan de Mozart. Tras haber tenido una o dos clases, Calatayud me dijo que necesitaba una cantante para un concierto de Mozart en la Sala Manuel M. Ponce en Bellas Artes, para el cual Juan José hizo temas. A mí me arregló tres canciones, por lo que se podría decir que ese fue el inicio de mi carrera como cantante de jazz”, recordó Verónica Ituarte.

La sesión de escucha, en la que Eduardo Méndez expuso las vicisitudes para la realización del disco Verónica Ituarte en vivo desde del Museo del Chopo, estuvo presente la madre de la intérprete quien emocionada le dijo estar orgullosa de ella, lo que la cantante agradeció interpretando un tema de su autoría: Silvia.

Verónica Ituarte, sin separarse de su eje jazzístico, ha abordado otros géneros, como el blues, el rock o el clásico. Su maestría en la voz la ha llevado a participar en distintos proyectos al lado de figuras de la talla de Mario Ruiz Armengol, Roberto Pérez Vázquez, Vicente Garrido, Tommy Rodríguez, Agustín Bernal, Alejandro Campos, Enrique Nery, Baldomero Jiménez, Arturo Luna, Iraida Noriega, Patricia Carrión, Tere Estrada, entre muchos otros.

Además de su trabajo como solista, Verónica Ituarte mantuvo la mancuerna artística con Juan José Calatayud hasta el deceso del jazzista en 2003.

Esta sesión de escucha y la música de Verónica Ituarte pueden consultarse en la Audioteca Octavio Paz de la Fonoteca Nacional, ubicado en Francisco Sosa 383, Barrio de Santa Catarina, Coyoacán, en un horario de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:00 horas.