Una de las promesas electorales estrella del programa de Sandro Rosell se ha convertido en el tema más polémico de entre los que esta tarde se someterán a aprobación en la asamblea de compromisarios del Barcelona. La creación de una grada de animación en el Camp Nou divide a la opinión barcelonista porque se entiende que es la puerta de entrada para que los violentos regresen al estadio, del que fueron erradicados en el mandato de Joan Laporta. La Junta de Rosell que espera una asistencia cercana a los 1.200 compromisarios en el Palau de Congressos de Catalunya, intuye que no le será fácil sacar adelante ese punto del día.
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La asamblea manda









