Published On: Mié, Mar 4th, 2015

“José María Pérez Gay, Bolívar Echeverría y Carlos Monsiváis tenían una visión común: un México con una vida digna”

José María Pérez Gay

La académica de la Universidad Nacional Autónoma de México Raquel Serur expresó la noche de este lunes 2 de marzo en el Homenaje a los filósofos José María Pérez Gay y Bolívar Echeverría,  y al escritor y cronista Carlos Monsiváis, que estos intelectuales mexicanos “tenían un sueño en común: la necesidad de ver a México transformado en un lugar donde todos pudiéramos participar de una vida más digna. Tengo la impresión de ver alejarse ese sueño; a cada uno de manera distinta le provocó un dolor imparable que los llevó prematuramente a su muerte, y digo prematuramente porque los tres tenían mucho que dar todavía”.

En el Homenaje que se organizó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a estos tres intelectuales mexicanos cuya obra marcó en diversos aspectos la vida cultural de nuestro país, participaron las catedráticas de la Universidad de Berlín, Marianne Braig, Martha Zapata y Teresa Orozco, así como la profesora de la UNAM, Raquel Serur, y Marta Lamas como moderadora; también estuvo presente la periodista Silvia Lemus, viuda del escritor Carlos Fuentes.

El acto no sólo versó sobre las actividades, vivencias e influencias que experimentaron los tres intelectuales mexicanos en Berlín a partir de los años sesenta, sino además acerca del recuerdo de una Alemania dividida por la Primera y Segunda Guerra Mundiales, además del Holocausto y la Guerra Fría.

Durante la mesa redonda se proyectaron mapas, la geografía política de una Alemania después de la Segunda Guerra Mundial y el famoso Muro de Berlín, para contextualizar el andar de Bolívar Echeverría (Riobamba, Ecuador, 1941–Ciudad de México, 5 de junio, 2010); José María Pérez Gay (Ciudad de México, 15 de febrero, 1944–Íbid., 26 de mayo, 2013)  y de Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 4 de mayo, 1938-Íbid., 19 de junio, 2010), en la ciudad de Berlín.

Para Marianne Braig, Berlín se convirtió en una promesa de libertad a partir de los años sesenta, “no sólo para los extranjeros, como los protagonistas de la novela Tu nombre en el silencio, de José María Pérez Gay, o para estudiantes de Argelia, Francia o Estados Unidos, entre otros, sino para los jóvenes que salieron de las diferentes regiones de las dos Alemanias para vivir en una isla en Berlín occidental”.

La académica de la Universidad de Berlín refirió que en esa época la ciudad alemana tenía un estatus periférico y exótico en Europa que por estas características especiales atrajo a su vez a muchas personas “de la periferia”, no sólo de Alemania, sino de Europa y de todas partes del mundo; sin embargo, para ella el punto de partida son las discusiones, intercambios de ideas y actividades que realizaban Bolívar Echeverría, Carlos Monsiváis y José María Pérez Gay durante sus diversas estancias en esa ciudad.

“Qué significaba vivir en esa época en Berlín, los estudiantes latinoamericanos, los protagonistas de la novela de José María Pérez Gay, todavía podían ver los daños de la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias de su fin, lo cual la mayoría de los alemanes sentían como una derrota y no como una liberación del fascismo”, indicó Marianne Braig.

En su oportunidad, Raquel Serur comentó que en Berlín se gestó este homenaje, una forma de recordar el lugar que les interesó a los tres y los motivos por los que les interesó y las vivencias que tuvieron ahí. “La influencia que tuvo Berlín para Chema y Bolívar es incuestionable, les tocó vivir un momento libertario del siglo XX que se gestó con la revuelta estudiantil de 1967 y que en el 68 reverberó en Francia y México, vivir un momento así siendo jóvenes los marcó en más de un sentido y lo hizo de una manera distinta en cada uno”.

A Bolívar Echeverría, desde entonces, le interesó una interpretación distinta de la que se daba en el bloque soviético y fue en México, en la UNAM, con la experiencia de Berlín a cuestas, sistemática y no ortodoxa de El capital de Carlos Marx, donde desarrolló la teoría de la modernidad y sus cuatro ET haciendo hincapié en el barroco como una manera de intentar comprender teóricamente la modernidad en América Latina.

Al referirse al caso de José María Pérez Gay, Raquel Serur afirmó que su estancia en Berlín lo marcó de otra manera. “Este momento libertario va a quedar grabado en su memoria y despierta en él la necesidad de recrearlo, de guardarlo para rumiarlo y muchos años más tarde recrearlo en Tu nombre en el silencio, esa magnífica crónica de ficción; más tarde, cuando la historia tocó a la puerta del diplomático y novelista, éste la abre con un compromiso, donde quizá retoma los sueños de ese mexicano en Berlín, abre la puerta al movimiento que encabeza López Obrador y se compromete con él hasta el último momento de su vida.

“Los caminos de Carlos (Monsiváis) en cambio fueron completamente distintos, si bien su mirar marginal se acentúa con el movimiento estudiantil del 68, su necesidad revolucionaria, por llamarla de algún modo, proviene de la convicción de que para cambiar, México necesita dar una batalla cultural que apunte a una transformación de las mentalidades.

“Para ello, Carlos construye un estilo propio, donde el humor y la ironía se convierten en una visión del mundo que pone para usar el título de uno de sus libros: Lo marginal en el centro. Se vuelve el defensor de las causas perdidas”, apuntó Raquel Serur.

Mientras que las filósofas Teresa Orozco y Martha Zapata, avecindadas en Alemania desde hace más de 30 años, presentaron un mapa político y social de Berlín, así como la influencia y estragos que dejó el Muro de Berlín, antes y después de su existencia.

Martha Zapata Galindo intituló su participación Caminando en la memoria, donde plantea una visión privada y personal acerca de los tres homenajeados, con quienes hizo un recorrido por Berlín.

Dijo que durante esos trayectos se deja huellas en diferentes espacios urbanos, se reconstruían genealogías de la vida cotidiana, se desenterraban diferentes capas arqueológicas de su historia y se materializaban las ideas y conceptos que circularon por esos lugares en épocas distintas. En este andar hay un tema recurrente, los memoriales, los cuales están en cada calle, y expuestos de un sinfín de formas.

En tanto, Teresa Orozco Martínez dijo que por Berlín pasaron o vivieron intelectuales que debieron huir durante el nazismo. Al mismo tiempo ha sido un lugar de refugio no sólo para intelectuales y artistas desde el siglo XIX, sino también para poblaciones acosadas por guerras dentro y fuera de Europa en busca de asilo hasta nuestros días.

“Esta característica de Berlín no es un tema casual de los tres autores, ya que motivó inquietudes presentes en sus obras: las utopías urbanas que incluyen la libre movilidad, la creación y apropiación de espacios que hacen posible otros arraigos, nuevas formas de vida y de individualidad, y el intercambio directo y cotidiano con poblaciones migrantes y de intelectuales de diversas diásporas”, señaló la filósofa residente en Alemania Teresa Orozco Martínez.