Published On: Mié, May 25th, 2011

Evitar ruido previene perdida de audición: IMSS

Lamentablemente la contaminación del medio ambiente se incrementa día a día. Nuestras acciones no miden las consecuencias que dañan nuestra salud y la de los demás. No obstante tenemos que lidiar con la contaminación del aire o del agua, ya que ahora también con la contaminación auditiva.

La otorrinolaringóloga Cecilia López Sánchez del Hospital General  Regional No. 36 “San Alejandro” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Puebla, explicó que el oído es el órgano que se encarga de percibir los sonidos, así como el volumen, el tono y la dirección de donde provienen.

Éste se constituye por tres parte que son el oído externo que es el pabellón de la oreja, el conducto auditivo externo y la membrana timpánica que divide lo que es la parte externa del oído con la parte media del oído; la parte media del oído es donde se encuentra una cadena de huesecillos que son los que transmiten el sonido y el oído interno que esta compuestas por pequeñas células que son destruidas cundo el ruido es muy intenso.

La especialista expuso que el ruido ambiental se ha convertido en un contaminante importante ya que se puede perder la audición por los ruidos más perjudiciales como los ocasionados por el tráfico intenso, los aeropuertos, las fabricas, los vendedores ambulantes, los antros y el uso de audífonos para los MP3 o los IPODS.

El ruido se mide en decibeles (dB), la mínima intensidad de audición  se encuentra en 0 dB mientras que la máxima intensidad de audición esta en 120 dB, por lo tanto la doctora señaló que lo más sano es un nivel de 40 dB.

Explicó que la Organización Mundial de la Salud ha establecido ciertos parámetros de ruidos según las aéreas; determina  que en una casa debe ser no más de 50 dB, en las escuelas corresponde a 35 dB, dentro de las bibliotecas se encuentra 40 dB, en los antros debe haber una exposición de hasta de 100 dB no por mas cuatro horas y en un concierto de 110 dB.

Cuando una persona se expone a ruidos mayores de 85 dB, puede sufrir un problema en el oído interno al desencadenar un trauma acústico que es una lesión producido por la exposición del ruido causando cierto grado de sordera que no puede recuperarse por completo, por lo que el daño se torna permanente.

Si se permanece en un lado donde hay demasiado ruido y se retira rápidamente puede ocasionar un trauma sonoro que con medicamentos logra recuperarse cierto grado de la audición y cuando son exposiciones continuas el deterioro es irreversible.

Otros efectos que producen el ruido son los problemas para concentrarse, aumenta la presión sanguínea, ocasiona estrés, dificultad para conciliar el sueño, mal humor e incluso puede ocasionar accidentes automovilísticos.

La doctora López Sánchez dijo que de las personas que se atienden en el servicio de otorrinolaringología del IMSS Puebla, el 10 por ciento acude por este padecimiento, y recalcó que podría haber más gente con estos problemas pero desafortunadamente normalizamos el ruido y formamos parte de él.

 

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