Published On: Mié, Sep 23rd, 2020

En su 38 aniversario, el Museo Nacional de Culturas Populares reabre sus puertas con cuatro exposiciones

  • Con las muestras: “Banda’Saa. La imagen de la fiesta. Estandartes de la región del Istmo”, “Maestras artesanas”, “Nzahki. Espíritus de la milpa” y “Uandántzkua. Historias en barro” el recinto da la bienvenida al público 
  • El Museo ha dispuesto de todas las medidas sanitarias pertinentes para la seguridad de los asistentes durante su visita 

El 24 de septiembre de 1982 se inauguró el primer museo vivo dedicado a las expresiones de las culturas populares de México: el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP). En su 38 aniversario este espacio reabre sus puertas luego de una pausa, debido a las medidas implementadas por la contingencia sanitaria por COVID-19, y se suma a la reactivación de espacios culturales seguros para recibir al público con el disfrute de cuatro exposiciones.

Esta apertura responde a la indicación de la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Alejandra Frausto Guerrero, para reactivar los recintos culturales del país de manera segura y ordenada, por lo que, a partir de este 24 de septiembre, el museo abre sus puertas siguiendo los protocolos de higiene emitidos por la Secretaría de Salud, con el objetivo de que las personas trabajadoras del lugar y visitantes puedan sentirse seguras.

En el marco de la campaña #VolverAVerte, impulsada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México para el retorno a las actividades del sector a nivel nacional, el Museo, que depende de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas, ofrecerá a los asistentes cuatro experiencias a través de las exposiciones: “Banda’Saa. La imagen de la fiesta. Estandartes de la región del Istmo”, “Maestras artesanas”, “Nzahki. Espíritus de la milpa” y “Uandántzkua. Historias en barro”.

Dichas exposiciones ya estaban montadas previo al cierre temporal del MNCP, sin embargo, para todo aquél que nos las ha visto o quiera disfrutar nuevamente de ellas, podrá hacerlo de forma gratuita, de martes a domingo, de las 11:00 a las 18:00 horas.

En cuanto a la seguridad de los visitantes, el MNCP ha dispuesto de una serie de medidas sanitarias, entre ellas, la limpieza constante de las instalaciones y capacitación de todo el personal. Al momento del ingreso del público se implementarán protocolos para evitar la propagación de COVID-19. El cubrebocas es obligatorio durante toda la visita, así como la aplicación de gel desinfectante a la entrada del museo, se realizará la toma de temperatura (no deberá ser mayor a los 37.5°C), se evitará el ingreso con mochilas, bolsas o bultos; el recorrido será en un sentido único atendiendo a la señalización y a las indicaciones del personal. La permanencia en el museo será de máximo una hora y el aforo de personas en semáforo naranja será del 30 por ciento y en amarillo del 50 por ciento.

Banda’Saa. La imagen de la fiesta. Estandartes de la región del Istmo 

La región oaxaqueña del Istmo es escenario de las fiestas denominadas “Velas”, que se celebran durante todo el año. Las más importantes ocurren en el mes de mayo, periodo que coincide con el inicio del ciclo agrícola y la llegada de las primeras lluvias. Son festividades zapotecas de origen prehispánico que fueron resignificadas con la llegada del catolicismo y actualmente se realizan en honor a los santos patronos de oficios, familias, comunidades o regiones.

La colección que conforma esta exposición, ubicada en la sala Cristina Payán, es única en su género, ya que los estandartes son objetos de alto valor devocional y simbólico; las personas o familias suelen conservarlos en su hogar por ser testimonios de su ofrenda y participación en las fiestas. Algunas de estas piezas fueron realizadas por pintores populares anónimos y otras por reconocidos maestros como Cándido Carrasco, Pedro Pedrada o Mariano Toledo, hacia el último tercio del siglo XX e inicios del XXI.

Maestras artesanas 

En el vestíbulo de la sala Cristina Payán la exposición “Maestras Artesanas” invita a la reflexión y al reconocimiento de mujeres que no sólo se destacan por su creatividad personal y sus aportaciones en la producción artesanal de su comunidad, sino por ser al mismo tiempo, transmisoras de los conocimientos técnicos, iconográficos y simbólicos entre generaciones.

En las últimas décadas, la perspectiva de género y los cambios de enfoque en el estudio, catalogación y difusión del acervo del museo han permitido dar reconocimiento y visibilidad a estas mujeres. El Museo Nacional de Culturas Populares reconoce la importancia de estudiar y difundir la contribución de ellas en la creación, circulación y comercialización del arte popular.

Nzahki. Espíritus de la milpa 

El papel amate es la materia prima de esta exposición, que se exhibe en la sala María Sabina. Es el recorrido por una tradición artesanal en la comunidad indígena de Bité, que en lengua hñähñu u otomí significa “al pie del cerro”, ubicada en la Sierra Norte de Puebla. Aquí, las y los artesanos destacan por la fabricación de papel corteza o amate, que usan para uso ceremonial o comercial, dos de los núcleos que componen dicha exposición.

En esta localidad también conocida como San Pablito, el papel ocupa un lugar especial en su ritualidad. En la cosmovisión otomí, el mundo también se encuentra poblado por los Nzahki, espíritus o fuerzas vitales, que poseen todos los seres naturales y sobrenaturales, y a los que se les deben procurar ofrendas y ceremonias a través del badi, “El que sabe” o “Brujo-curandero”. Entre los ritos más importantes se cuenta el llamado Tibetit que se efectúa en la milpa para “bautizar a las semillas”, proteger la siembra, agradecer y pedir una buena cosecha.

Uandántzkua. Historias en barro 

La comunidad purépecha de San Pedro Ocumicho, Michoacán, tiene una importante tradición alfarera, cuyo origen se sitúa en los años posteriores a la Revolución Mexicana. Entre las figuras emblemáticas de reciente factura se encuentran los diablos, presentes en distintas escenas de orden cotidiano y festivo. Su creación se atribuye a Marcelino Vicente Mulato, un joven artesano a quien, según las historias locales, el Diablo se le apareció y le pidió que lo representara.

En el vasto imaginario desarrollado por las artesanas también aparecieron las sirenas. Según los uandántzkua o relatos tradicionales purépechas, estas criaturas marinas habitan en las afueras del pueblo y también se relacionan con la maldad o la transgresión de las normas comunitarias. En las Galerías 3 y 4 del museo, la exposición, compuesta por diablos y sirenas representa una pequeña muestra del “arte fantástico”, la imaginación, la creatividad y el estilo local de la alfarería de Ocumicho.

Las exposiciones permanecerán abiertas hasta el mes de diciembre del presente año. El Museo Nacional de Culturas Populares se ubica en Av. Hidalgo No. 289, Col. Del Carmen, Alcaldía Coyoacán, Ciudad de México. Está abierto de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas.