Published On: Mié, Dic 7th, 2011

México acorralado

Causas sobran para determinar los altos grados de estrés y miedo que día a día los mexicanos sufren, incluso los índices de mortalidad y suicidios han aumentado alarmantemente por diversas razones, entre las que se incluye la situación económica crítica de las familias, las escasas oportunidades laborales y despidos masivos, las deudas, el tráfico y el crecimiento desmedido de la población, e incluso la inseguridad que ahora limita la vida y actividades de los ciudadanos.

Como lo reflejó la Novena Encuesta Nacional sobre la Percepción de Inseguridad Ciudadana en México en la que un 66% de los encuestados tiene miedo de ser secuestrado, el 74% teme sufrir un robo a mano armada y el 55% a ser víctimas de un acto terrorista.

Y es que en estos últimos cinco años las cifras en el rubro de inseguridad han rebasado las expectativas, a pesar de las múltiples estrategias y operativos que se han llevado a cabo por parte de las autoridades federales contra el crimen organizado, la opinión ciudadana -44%- se inclina a pensar que las cosas seguirán igual e inclusive peor -30%- el próximo año.

La confianza que los mexicanos tenían tanto para salir a las calles en compañía de sus hijos, de portar alhajas y de mostrar cierto poder adquisitivo ha decaído sustancialmente, al igual que la confianza de los ciudadanos para con las autoridades gubernamentales, comandos de seguridad y miembros de la policía, pues ahora son percibidos como aliados de los detractores.

Es por eso que según esta encuesta sólo un 14% cree que el gobierno federal logrará ganar la guerra contra el crimen organizado, porcentaje que tiende a reducirse a lo largo del próximo año si no se ejecutan acciones efectivas para combatirlo por un lado, y si no se mejoran y multiplican las fuentes de trabajo formal, así como los salarios y apoyos económicos para que todos los niños y jóvenes tengan acceso a instituciones educativas.

La tarea es interminable y el compromiso de las autoridades correspondientes aún más grande con los mexicanos, quienes además de enfrentar en la vida cotidiana los estragos de la crisis económica, tienen que limitar sus actividades físicas, de recreación y diversión al saber que los secuestros, los robos y los actos de violencia están a la vuelta de la esquina.

Ahora los padres de familia temen mandar a sus hijos solos a la escuela y dejarlos jugar en un parque, así como  también salir por la noche a divertirse, visitar a amigos o parientes, usar joyas, traer consigo montos de dinero mayores, utilizar taxis o abordarlos en la vía pública, por mencionar algunos hábitos que han sido modificados entre la población.

Y ante esta realidad, cabe retomar las propuestas que los ciudadanos aplicarían como solución para combatir el crimen organizado, entre las que destacan que el 86% está de acuerdo en aumentar el número de soldados en la ciudad de México, el 37% coincide en permitir la presencia de agentes estadounidenses en el país, el 34% propone legalizar las drogas y 33% considera que si hay negociación con las bandas del narcotráfico se disminuiría la violencia en el país.

En este sentido, insisto en exhortar a los altos mandos que gobiernan nuestro país a enfocar todo el recurso, tiempo y esfuerzos en plantear y analizar nuevas estrategias que surtan a la brevedad los efectos deseados en la materia, a fin de devolverle a la ciudadanía la confianza tanto en sus autoridades como en la vida cotidiana, ofreciéndole espacios seguros y dedicados al desarrollo de actividades físicas, deporte, sano esparcimiento y convivencia familiar.

Pronunciémonos unidos en una sola voz a favor del México seguro que los mexicanos merecemos y recuperemos aquellos buenos tiempos de prosperidad, porque los instrumentos para lograrlo están a nuestro alcance y la voluntad de todos y cada uno de los ciudadanos es la misma.

*Secretario Adjunto a la Presidencia del CDE del PRI Puebla.

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