Published On: Mié, Jul 22nd, 2015

El poeta, un observador que mira con los ojos, pero también con la mente: Óscar Oliva

oscarOlivaJVL_7219bAl preparar su más reciente libro titulado Iniciamiento. Poesía reunida, que abarca el universo poético de Óscar Oliva elaborado durante más de 55 años, el autor encontró que “soy un poeta profundamente chiapaneco, porque todo lo que planteo desde mi primer libro, todo, cómo se transforman los colores en las montañas antes y después de la lluvia, me di cuenta esto es Chiapas”.

Chiapas aparece a lo largo de su obra con “toda su belleza y con toda su miseria también y con todos sus problemas económicos y políticos. Me encontré que Chiapas es por supuesto una parte importantísima de México y me encontré que mi poesía también señala diversos momentos del país, diversos momentos muy convulsos y por supuesto también sus alegrías que son mis alegrías, los gozos que son también mis gozos”.

Por ello, celebró la aparición de Iniciamiento que, en dos tomos, ha visto la luz gracias al esfuerzo de diversas instituciones, como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, la Universidad de Ciencias y Artes, así como la Universidad Autónoma de Chiapas, además de la editorial Aldvs.

“Esto me halaga mucho porque son más de 55 años de escribir poesía”, uno de los géneros literarios menos leídos, pero cuyos lectores, reconoció el escritor, están muy bien formados intelectualmente. “Creo que si este libro llega a manos de esos lectores, lo van a gozar”.

Desde uno de sus primeros poemas, Óscar Oliva ya apuntaba que “descubro que no soy más que una voz desbocada salida de las montañas” y al paso de los años se sigue considerando así, aunque recordó que nació “en una casa en Tuxtla Gutiérrez, donde solamente había un libro y un lector, que era mi abuelo paterno y ese libro era nada menos El Quijote”.

Con él encontró “un lenguaje sublime, un lenguaje encantador, un lenguaje transfigurado”, que luego alimentó con lecturas de poetas de la talla de Antonio Machado, Federico García Lorca, Ramón López Velarde y Carlos Pellicer.

Posteriormente, la amistad y el gusto por la poesía lo llevaron a formar parte del grupo denominado La espiga amotinada, junto con Jaime Labastida, Eraclio Zepeda, Juan Bañuelos y Jaime Augusto Shelley, con quienes leyó a Pablo Neruda, Vicente Huidobro, César Vallejo y a José Gorostiza, y su Muerte sin fin que, dijo, es quizá el más grande poema que se haya escrito en el siglo XX en lengua castellana.

Con ese grupo no sólo descubrió la poesía, sino también el amor y tuvo una serie de vivencias que, precisó Óscar Oliva, “nos llevó a darnos cuenta que la realidad era una realidad confusa, la realidad mexicana, la realidad que vivíamos, que era una realidad confusa, muy compleja y una realidad en muchos momentos también criminal”.

Fue en 1960 cuando en el libro colectivo titulado La espiga amotinada apareció su primera obra: La voz desbocada, donde Chiapas se revela en un juego de contrastes marcados, entre otros aspectos, por la luz y la oscuridad.

Pero el autor aclaró que no se trata de la luz / oscuridad del alma, sino la natural, “la que nos hace ver distinto; no es lo mismo ver una piedra en un río con la luz del sol, que ver esa misma piedra de una manera nocturna. Son distintos, porque también irradian una luz distinta y voces distintas, cantan de manera distinta, entonces el poeta tiene que ejercer también una oscuridad y una luz para ver las cosas de distinta manera y, sobre todo, en el momento de escribir, escuchar las palabras también ya sea con esa oscuridad o con esa luz”.

Por ello, para Óscar Oliva ser poeta es ante todo ser un observador y aunque la gente diga que a veces parece que el poeta anda un poco lelo o distraído, es por el contrario, pues “anda muy compenetrado, observando, viendo y apartando cosas que en un momento dado pueden no interesarle, pero una de las funciones y el trabajo del poeta es observar y mirar no solamente con los ojos, sino también con la mente”.

A La voz desbocada le siguieron los títulos Áspera cicatriz, Estado de sitio, Trabajo ilegal, Lienzos transparentes y Estratos, los cuales se encuentran reunidos en Iniciamiento, el cual da cuenta de la constante evolución en la obra de Óscar Oliva para quien la poesía es siempre experimentación.

En este sentido, destacó que la historia de la poesía está marcada por cambios, a veces vertiginosos, a veces lentos, y en su obra, dijo, “he querido de una manera no muy consciente, que estos cambios se vayan reflejando, por eso salto de poemas muy complejos hasta abstractos, únicamente sonoros, de lenguaje, a poemas de una violencia verbal y una violencia carnal, de una violencia erótica y recogiendo también de la violencia de las calles”.

Mi poesía, agregó, “se sitúa en cada uno de los libros de distinta manera, porque la violencia está y ha existido desde que yo tengo conocimiento de la realidad. Pero he tratado que en mis libros esa violencia se refleje de distinta manera, con un lenguaje distinto, porque si no haría yo una poesía acartonada, una poesía de copia a mí mismo.

“Por eso he escrito poemas muy directos, sacados de noticias de periódicos o discursos de la gente que nos han atropellado; ahí están sus voces también y en otros momentos es únicamente esta violencia reflejada a través de metáforas fuertes que deben conmover al que las lea o las escuche”.

Pero como en la poesía cabe de todo, en sus versos más recientes Óscar Oliva ya habla de Internet, porque las nuevas tecnologías, querámoslo o no, nos están sacudiendo y a veces rebasando, y hay que aprovecharlas y tratar de incorporarlas.

“Pienso que la poesía del siglo pasado es ya una poesía cerrada, incluyendo estos dos volúmenes, incluyendo la poesía que he escrito. Es una poesía cerrada, eso no quiere decir que no sea una poesía trascendente, que no tenga un alto valor, pero ya no puede seguirnos alimentando, porque no corresponde a la velocidad con la que va el mundo actual”.

“Esa es la velocidad que debe tener nuestro nuevo lenguaje poético”, pero además el poeta debe adentrarse en los avances de la ciencia, donde también existe poesía. “Nosotros, los escritores, tenemos que sumergirnos, rescatar y ver lo que en esas aguas de la ciencia, aunque son muy oscuras como la propia poesía, qué es lo que podemos rescatar e incorporarla a nuestra poesía. Este momento que estamos viviendo creo que es sumamente importante”.

Al igual que en los años veinte del siglo pasado, hubo una gran revolución poética con Apollinaire, los dadaístas y los surrealistas; en el siglo XXI debe pasar algo que conmocione a los lectores de poesía y a la poesía misma para crear lo que Óscar Oliva llama poesía abierta, incluso planetaria.

“Abierta a todo, al caminar de una hormiga, abierta al conocimiento cada vez más grande que estamos obteniendo del universo, abierta a que los seres humanos somos seres que nos va a llegar también el olvido, gente que va a desaparecer; humanidad que en un momento determinado es posible que vaya deshaciéndose.

“Entonces, eso también nos lo da la ciencia y también la poesía, y ante todas las cuestiones tan repugnantes que estamos viviendo, los crímenes, la represión, la descomposición del Estado debe estar totalmente transformada y reorganizada y retransformada en lo que escribamos”, señaló el autor chiapaneco.

“De esta manera es posible que podamos hacer una poesía planetaria, una poesía que llegue a todo mundo, que no sea una poesía para pequeñas elites, pequeños círculos. Hay que procurar que esta poesía llegue a todos y tenemos una herramienta que es Internet, donde nos pueden leer más”, dijo.

Sobre todo, si se toma en cuenta que la poesía, hoy sigue teniendo el mismo papel de siempre, como “una expresión a través de un lenguaje elaborado, de un lenguaje que sea capaz de expresar todos los sentimientos humanos y no quedarse en uno solo, no quedarse en un sólo camino, sino que debe expresar desde el movimiento de las hojas de un árbol cuando pasa una corriente de aire, hasta las grandes convulsiones sociales, las grandes convulsiones históricas. Lo épico y lo lírico siempre deben ir tomadas de la mano, lo muy oscuro y lo muy claro, como decía José Lezama Lima, son dos ríos que se deben encontrar. Lo de siempre, tratar de expresar las pequeñas y grandes miserias del ser humano”.

Iniciamiento incluye el poema Balada por los muchachos de Ayotzinapa, escrito en 2014 “como cualquier ser humano que se manifiesta, no como un héroe de la cuestión social”, pues para Oliva los escritores no deben ser deificados, pues no son ellos los que tienen la última palabra, la cual radica en “la gente más modesta, más sencilla; hay que voltear a ver a Chiapas, a los indios zapatistas que no se vanaglorian de sabiduría ni se vanaglorian que van a cambiar el mundo, sino que apenas están comprendiéndose a sí mismos y comprendiendo lo que es el mundo”.

Ahora, Óscar Oliva continuará como siempre, escribiendo poesía, que le ha valido premios como el Nacional de Poesía Aguascalientes, el Chiapas Rosario Castellanos y el Internacional de Poesía Ramón López Velarde, y ya alista un nuevo libro que se titulará Lascas, las piedras que fueron convertidas en objetos cortantes en la época del neolítico y en el que seguirá los pasos de nuestros antepasados para la creación de su propio mundo.

“Es un libro que estoy procurando que se entienda, estoy procurando que sea un libro con mucha claridad, pero sin perder profundidad y sin perder su carácter de poesía, su esencia poética y también estoy tratando de que sea un libro que siente sus bases en los grandes poetas griegos y latinos que siguen siendo para mí una gran enseñanza y, por supuesto, con el tema que he manejado a lo largo de mi vida, que son los temas y las circunstancias que me da esa región que se llama Chiapas”.

Óscar Oliva advirtió que en Lascas, que estará listo el próximo año, por primera vez se acercará a la narrativa, “porque estoy creando personajes, con sus nombres, personajes tomados de mis abuelos que eran grandes viajeros al interior de Chiapas, que van teniendo muchas aventuras, son como cuentos, porque quiero hacer una integración del relato con el verso”.

Mientras tanto, el lector puede sumergirse en el universo poético de Óscar Oliva a través de Iniciamiento. Poesía reunida, el cual será presentado este 23 de julio a las 19:30 en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, donde se contará con la presencia de Mardonio Carballo, Mario Nandayapa y el autor.