Published On: Lun, Abr 11th, 2011

El INAH y PRG entregarán obras de arte religioso robadas

  • Puebla una de las ciudades a quienes hicieron dicha entrega

La Procuraduría General de la República, a través de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales (SIEDF), conjuntamente con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), hará entrega de nueve piezas de arte sacro de los siglos XVII y XVIII, que habían sido robadas de sus comunidades de origen.

 Estas obras fueron sustraídas ilegalmente de diversas entidades de la República Mexicana y recuperadas el año pasado como resultado del trabajo de investigación realizado por el agente del Ministerio Público Federal, adscrito a la Unidad Especializada de Investigación de Delitos Ambientales y Previstos en Leyes Especiales (UEIDAPLE) de la SIEDF, en colaboración con las coordinaciones nacionales de Asuntos Jurídicos y de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH.

 La devolución de estas obras se hará de manera consecutiva, inició el pasado viernes con la entrega de las esculturas de los Reyes Magos, de Puebla, y la próxima semana se entregará la escultura del Cristo del Perdón al estado de Hidalgo.

 Además de estas esculturas, en días posteriores se entregarán los cuadros: Adoración de los Reyes, El nacimiento de la Virgen, Virgen de Guadalupe con San Joaquín y Santa Ana, Virgen de Guadalupe y Muerte de Jesús.

 Tanto los cuadros, como las esculturas, forman parte de un lote de obras aseguradas el año pasado por la UEIDAPLE, por lo que es considerado el mayor logro en recuperación de bienes culturales.

 Los especialistas del INAH establecen que cada una de estas piezas tiene gran valor histórico porque son representativas de la época en la que fueron creadas, y poseen indiscutible significado cultural y religioso para las comunidades.

 Cabe recordar que la recuperación de este conjunto de obras artísticas fue resultado de tres cateos realizados el año pasado por el agente del Ministerio Público. El primero tuvo lugar en febrero, en una galería ubicada en Tlaquepaque, Jalisco, donde fueron recuperados los cuadros titulados El Nacimiento de la Virgen y Adoración de los Reyes Magos, que fueron robados en septiembre de 2008 del templo de Santa Matilde, de Pachuca, Hidalgo.

 En este mismo lugar, también se aseguraron las tres esculturas de los Reyes Magos, robadas en Izúcar de Matamoros, Puebla, en 2001; así como una talla en madera denominada Cristo del Perdón, sustraída en 2008 en San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.

 Derivado de las investigaciones realizadas posteriormente a este primer aseguramiento, se dio con el paradero de una pintura denominada Virgen de Guadalupe con San Joaquín y Santa Ana, robada el tres de febrero de 2009 del templo de San Gabriel Ometoxtla, en el municipio Juan C. Bonilla, Puebla, misma que había estado expuesta para su venta en dicha galería.

 El segundo cateo fue realizado en julio de 2010 en la delegación Iztapalapa, en el Distrito Federal, donde fueron asegurados los cuadros: Virgen de Guadalupe, robado de San Gabriel Ometoxtla, en el municipio Juan C. Bonilla, Puebla, en febrero del 2009; y La muerte de Jesús, sustraída el 21 de enero de 2009 del templo de Santa María Tlacatecpa, en el municipio de Contla, Tlaxcala.

 En el tercer cateo, llevado a cabo días después en Tlaxcala, fueron recuperadas otras obras de arte que posteriormente serán devueltos a las comunidades de donde fueron sustraídas.

 Después de las que las piezas fueron aseguradas por el agente del Ministerio Público, quedaron bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), para determinar su estado de conservación y el procedimiento de restauración que deberán recibir.

 Gracias al trabajo interdisciplinario y de colaboración de investigadores de diversas áreas del INAH, se llevaron a cabo estudios, mediante el uso de fotografía UV, Rayos infrarrojos, Rayos X, difracción de FRX, así como la revisión de información contenida en las bases de datos de las piezas robadas. A partir de esta labor se determinaron los procedimientos de conservación y restauración que deben recibir las piezas, para entregarlas en condiciones óptimas a las comunidades de donde fueron sustraídas.

 Respecto del dictamen de conservación de las figuras de los Reyes Magos, entregadas hoy a representantes de Izúcar de Matamoros, especialistas del INAH estudiaron con detalle cada una de las esculturas que miden 85, 102 y 107 cm de altura y fueron creadas entre los siglos XVII o XVIII.

 Sobre la correspondiente a la representación de Melchor, especificaron que se trata de una estatua de bulto de cuerpo entero, de soporte vegetal, policromada y estofada con hoja de oro esgrafiada. El personaje está hincado con la rodilla izquierda al piso y la derecha flexionada, viste una túnica y un manto rojos con azul y una decoración en dorados.

 A su vez, las figuras de los reyes Gaspar y Baltasar, también son esculturas de bulto de cuerpo entero, sobre talla en madera policromada y estofada con hoja de oro esgrafiada, probablemente del siglo XVIII, de 102 y 107 cm de altura, uno de tez blanca y otro negra, ambos representados de pie.

 Respecto del estado de conservación de las piezas, presentan pérdida de capa pictórica, algunas fracturas y grietas, manchas de humedad, fisuras y ataque de insectos, por lo que en la propuesta de intervención, los expertos sugieren fijar la capa pictórica, eliminar los repintes de intervenciones anteriores, consolidar el soporte, aplicar injertos de madera en la base y reintegrar el color en zonas específicas, además de fumigación y limpieza general.

 Una comisión conformada por autoridades y fieles católicos de Izúcar de Matamoros recibirán las tres esculturas, para ser nuevamente llevadas a esta localidad ubicada al suroeste de Puebla, la cual se caracteriza por la creación de las famosas artesanías Árboles de la vida y la fabricación de loza de barro. Su nombre es en honor del caudillo insurgente Mariano Matamoros, quien libró varias batallas en esta región durante la lucha por la Independencia, la ciudad es también célebre por su gastronomía.

 Sobre la talla Cristo del Perdón, consiste en una escultura de madera policromada, de autor anónimo, del siglo XVII, que presenta los brazos extendidos hacia los lados, orificios en las palmas de las manos y en los pies, las piernas semiflexionadas y la cabeza ligeramente inclinada hacia la izquierda. El rostro y el cuerpo presentan un patrón de pintura color rojo que simula escurrimiento de sangre.

 La representación de Cristo en la cruz fue una temática recurrente en la época novohispana, especialmente durante los siglos de arte barroco (XVII y XVIII). En las esculturas con el tema de la Crucifixión se exaltan de forma dramática las heridas causadas durante el Vía Crucis.

 La pieza muestra dos fracturas considerables que corren de los hombros hacia las costillas y el desprendimiento de sus extremidades superiores. La causa principal de estos deterioros se debe al mal manejo de la obra que fue separada de la cruz de forma violenta y sin ninguna medida de seguridad. De igual forma, en el borde del rostro existe una grieta y también se observa pérdida de policromía.

 Con el objetivo de lograr la estabilidad estructural y formal de la escultura y la recuperación de sus valores estéticos, los restauradores proponen la atención de las extremidades superiores, corrección de fracturas, resane de faltantes de capa pictórica y reintegración cromática.

 Así mismo, sugieren realizar un dictamen del estado del inmueble que albergará la pieza, en cuanto a seguridad, humedad relativa y temperatura, a fin de que su resguardo sea el adecuado.

 Con estas acciones, el Gobierno Federal refrenda su compromiso de preservar el patrimonio histórico y cultural del país y combatir las manifestaciones de la delincuencia, mediante la aplicación de la Ley.

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