Cuando Demi Lovato iba cayendo en un torbellino de problemas, batallando con un transtorno alimentario, automutilación y otros asuntos, hubo miembros de su equipo que sabían que se estaba haciendo daño, pero no hicieron nada para evitarlo.
Así que ella los despidió.
‘Tuve que despedir a unas cuantas personas porque yo sé que no les preocupaba lo que me sucediese’, dijo Lovato en una entrevista.Junto con sus apoderados, Lovato siente que ahora tiene a su alrededor un buen grupo de personas en momentos en que se recupera de los problemas que la obligaron a abandonar la gira de los Jonas Brothers por Sudamérica el año pasado y a ingresar en un centro de rehabilitación. Lovato además dejó Sonny With a Chance, el programa del Canal Disney que la lanzó a la fama.
La cantante de 19 años entra en un nuevo capítulo de su vida. Lanzó su tercer álbum, Unbroken, esta semana, que marca una nueva fase tanto musical como en cuanto a letras para la niña estrella: Lovato canta sobre champán en ‘In Real Life’, hay una canción un poco subida de tono, ‘Who’s That Boy’ y el R&B ‘My Love Is Like a Star’.
Está además el primer sencillo y éxito del Top 10 de Billboard ‘Skyscraper’ (Rascacielos), que Lovato dice fue su ‘llamado de ayuda’ cuando estaba pasando por problemas emocionales y físicos.
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